El empleado judicial denunciado por su expareja por presuntas amenazas, hostigamiento y violencia psicológica se presentó formalmente este jueves por la mañana ante la Fiscalía Penal correspondiente. Se trata de la causa que investiga a Lucas Martín Simoni, un ahora extrabajador de la Fiscalía Nº 9, quien fue apartado preventivamente de sus funciones y se encuentra bajo tratamiento psicológico tras la denuncia.

El acusado asistió a la sede judicial acompañado por su abogado defensor, Pablo Vianello. Tras la presentación, el letrado dialogó con los medios de comunicación y aseguró que la defensa cuenta con los elementos necesarios para demostrar la inocencia de su representado.
La estrategia de la defensa: peritajes informáticos
Vianello cuestionó con dureza el sustento de la acusación y adelantó que a partir del próximo 26 de mayo ingresarán formalmente nuevas pruebas al expediente judicial:
«No hay absolutamente ningún tipo de prueba documental o documentada que haya dado por cierto lo que esta chica manifestaba en su denuncia, de que había sido amenazada con elementos que surgieron del expediente», afirmó el abogado defensor.
En contraposición, el letrado sostuvo que fue Simoni quien sufrió una vulneración de su intimidad. «Tenemos pruebas documentadas que acreditan que hubo un ingreso ilegal por parte de la señora a los dispositivos móviles de él. Por eso fue ofrecido su teléfono celular, su computadora y se solicitó un perito de parte», indicó Vianello.
Asimismo, la defensa adelantó que citará a declarar a la pareja actual de Simoni y a exparejas que, según la versión del abogado, «habían sido incitadas u obligadas por parte de la denunciante para que lo denuncien».
Planteo de «falsa denuncia» y contraofensiva legal
Para el abogado defensor, la causa penal responde estrictamente a una «cuestión de despecho» y argumentó que el impacto laboral y personal en el joven es severo debido al apartamiento de su puesto de trabajo.
Vianello anticipó ante la prensa que iniciará una querella particular contra la madre de la denunciante por presunto falso testimonio. «Ya hemos corroborado en la declaración ampliatoria de la denunciante y de su madre que hay elementos que han sido falseados. Pero no es una guerra de dichos: las capturas de pantalla, las llamadas, los mensajes y los hackeos a los diferentes dispositivos dejan huellas informáticas, y todo eso ya fue ofrecido a la fiscalía», concluyó.