Mala praxis, amputaciones y homicidio: dictaron prisión preventiva para la «falsa médica» de Chaco

La Fiscalía Penal N° 4 formalizó la medida contra Lidia Mabel Ojeda por ejercicio ilegal de la medicina y la muerte de un paciente de 63 años. Investigan otros fallecimientos. La mujer atendió a más de 1.200 personas con matrícula ajena y llegó a firmar certificados de defunción.

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La Fiscalía Penal N° 4 de Chaco dictó este miércoles la prisión preventiva para Lidia Mabel Ojeda, conocida públicamente como la falsa médica, acusada de montar una farsa profesional sin precedentes en la provincia. La resolución, firmada por la unidad que dirige el Dr. Gustavo Valero (bajo la subrogación del fiscal Marcelo Soto), se notificó justo en la fecha límite de los 10 días hábiles que establece el Código Procesal Penal chaqueño.

Ojeda, de 43 años, se encuentra fuertemente imputada por los delitos de usurpación de títulos, ejercicio ilegal de la medicina y homicidio, a raíz del fallecimiento de un paciente de 63 años. Ante la medida de coerción, sus abogados defensores adelantaron que apelarán el fallo de manera subsidiaria para solicitar el arresto domiciliario.

Un historial de terror en la guardia del hospital

La investigación penal preparatoria se inició a mediados de abril tras una denuncia penal radicada por el director de la Zona Sanitaria, Orlando Di Núbila, por presunta falsificación de títulos. Ojeda había sido contratada para realizar guardias activas en el Hospital Emilio F. Rodríguez de la localidad de Quitilipi, tareas que desempeñó de forma ininterrumpida entre agosto de 2024 y abril de 2026.

“Fue contratada para la guardia, pero el resto del personal se dio cuenta rápidamente de que le faltaba mucha capacitación técnica”, explicó Di Núbila en declaraciones periodísticas. Con el correr de los días, la causa destapó una trama alarmante: la mujer atendió a más de 1.200 personas utilizando una matrícula robada y llegó a firmar actas de defunción oficiales.

En el expediente penal se acumulan decenas de testimonios de familiares que describen un patrón de desidia absoluta ante cuadros clínicos de extrema gravedad. Según las denuncias, la imputada solía despachar a los pacientes con frases como: “Es normal, ya se te va a pasar”, “Tomate un paracetamol” o “Esto iba a pasar”.

Las otras muertes y amputaciones en la mira

El panorama judicial de la falsa médica tiende a agravarse sustancialmente con el correr de las pericias médicas. La Fiscalía avanza en paralelo sobre otras causas conexas de extrema gravedad:

  • Sospecha de homicidio: Se investiga el deceso de una paciente de 74 años que falleció pocas horas después de haber recibido su atención médica directa.
  • Lesiones gravísimas: Se le atribuye la mala praxis en el caso de Franco Escobar, un joven de 26 años que sufrió la amputación de una de sus piernas debido a una infección mal tratada y que permanece internado en estado crítico en el Hospital Perrando.

«Son tantas las personas que pasaron por sus manos que es muy probable que sigan apareciendo víctimas fatales o con secuelas graves. Estamos ante un caso que será histórico para la jurisprudencia de la provincia», señalaron los representantes legales de las familias damnificadas.

El intento de fuga que complica la estrategia de la defensa

Los abogados defensores de Ojeda, César López y Felipe Fontanetto, solicitaron que su clienta transite el proceso penal en libertad o bajo modalidad domiciliaria, argumentando que no existen riesgos procesales y alegando su «arraigo familiar» al tener cinco hijos y tres nietos a cargo.

Sin embargo, fuentes judiciales confirmaron que ese argumento quedó virtualmente pulverizado en el expediente debido a la propia conducta de la acusada: apenas el caso tomó estado público, la Policía de Chaco ordenó su captura tras constatar que se había fugado de su residencia habitual.

Tras varios días de intensos rastrillajes y tareas de inteligencia, la Policía Federal logró localizarla y detenerla escondida en una vivienda de la localidad bonaerense de Santos Lugares (partido de Tres de Febrero), echando por tierra cualquier posibilidad de excarcelación por evidente peligro de fuga.

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