El Estadio Azteca fue el escenario de uno de esos partidos que quedan grabados en la retina de los mundiales. Por los octavos de final de la Copa del Mundo 2026, Inglaterra se impuso por 3 a 2 ante México en un encuentro que tuvo absolutamente todo: ráfagas de jerarquía individual, decisiones tecnológicas que cambiaron el rumbo del juego y un final dramático que paralizó a todo el continente.

El conjunto británico, que arrastraba dudas tras un andar irregular en la fase de grupos frente a la República Democrática del Congo, apeló a la jerarquía de sus máximas figuras para silenciar el mítico recinto de la capital mexicana. Jude Bellingham demostró por qué es uno de los futbolistas más determinantes del planeta al liderar las ofensivas de los «Three Lions», mientras que el histórico goleador Harry Kane estiró la ventaja en la segunda mitad ejecutando un penal con total frialdad frente al arquero Raúl Rangel.
Sin embargo, el seleccionado local, empujado por una multitud y con el envión anímico que significaba la contundente victoria previa ante Ecuador, jamás se dio por vencido. El director técnico mexicano movió el banco con los ingresos de Edson Álvarez, Santiago Giménez y Álvaro Fidalgo para quemar las naves. La esperanza azteca revivió a los 69 minutos, cuando el árbitro iraní Alireza Faghani sancionó una pena máxima a favor de los locales tras revisar una infracción de Kane sobre Brian Gutiérrez en el VAR. Raúl Jiménez, con una ejecución sutil, firmó el descuento y encendió la caldera del Azteca.
El tramo final fue un verdadero sufrimiento para los dirigidos por Gareth Southgate, quienes tuvieron que replegarse con los ingresos de John Stones y Dan Burn para contener el bombardeo mexicano. El VAR volvió a ser protagonista al revocar una tarjeta roja al defensor inglés Jarell Quansah, añadiendo aún más suspenso a un desarrollo que obligó a jugar once minutos de tiempo adicionado. Pese a los intentos agónicos de Jiménez y las arremetidas de los volantes locales, Inglaterra resistió la presión y selló su clasificación a la próxima instancia, dejando a México con el orgullo intacto pero con las manos vacías en su propia casa. De esta forma, Inglaterra se metió en cuartos de final.