Medidas contra la recesión: el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, activó un plan de $1.000 millones para reactivar el consumo y auxiliar a deudores estatales

En un escenario de profunda contracción del mercado interno y disparidad productiva a nivel país, la gestión de Gustavo Sáenz lanzó un paquete anticíclico que combina créditos subsidiados para comercio y turismo con facilidades bancarias destinadas a aliviar las finanzas de los empleados públicos.

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El Palacio de Gobierno de la Provincia de Salta se transformó en el escenario de un anuncio clave para el entramado económico norteño. En un intento directo por amortiguar los efectos de la recesión generalizada que golpea al consumo masivo, el gobernador Gustavo Sáenz presentó un programa integral de estímulo financiero que inyectará más de 1.000 millones de pesos al sector privado y ofrecerá un inédito salvavidas para los trabajadores estatales asfixiados por las deudas. Rodeado por referentes sectoriales y gremiales, el mandatario salteño buscó enviar una señal de previsibilidad y cercanía ante el complejo mapa macroeconómico y la recesión de la Argentina, anticipando además un fuerte vuelco de fondos hacia la obra pública para la segunda mitad del año.

El núcleo operativo de este plan se articula a través del Fondo Provincial de Inversiones y apunta a sostener los niveles de actividad en las dos grandes arterias de la economía local: el turismo y el comercio minorista. De acuerdo con el esquema ratificado por los ministros Roberto Dib Ashur, de Economía, y secretarios del área, las pymes comerciales dispondrán de una partida de 670 millones de pesos para capital de trabajo, mientras que el sector turístico —una industria consolidada que cuenta con 23.000 plazas hoteleras distribuidas en unos 800 establecimientos— recibirá un cupo de 400 millones de pesos. Estos créditos tendrán un tope de 10 millones de pesos por beneficiario, indexados a la tasa pasiva del Banco Nación y plazos flexibles de hasta 180 días que contemplan 60 días de gracia; una ingeniería que busca apuntalar especialmente las expectativas de la temporada invernal. Asimismo, la Provincia habilitó el descuento de cheques con una tasa nominal anual del 19%, una cifra muy competitiva para el mercado actual.

Sin embargo, el incentivo a la oferta requiere de un correlato en la demanda. Para contrarrestar la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el Ejecutivo coordinó una alianza estratégica con el Banco Macro, la principal entidad financiera de la región. El gerente divisional del banco, Javier Lanusse, confirmó que se implementarán reintegros y promociones con tarjetas de crédito que van del 20% al 30% de descuento y financiamiento en hasta seis cuotas sin interés en gastronomía y hotelería. Al mismo tiempo, el acuerdo incluyó una respuesta directa al reclamo de los sindicatos liderados por Gustavo Soto (UPCN) y Fernando Mazzone (ADP): una línea de reestructuración de pasivos para empleados de la administración pública y de los municipios que presenten niveles de morosidad, permitiéndoles refinanciar sus compromisos bajo tasas preferenciales independientemente de si perciben o no sus sueldos en la entidad. Con este despliegue, que sumó el respaldo político del intendente capitalino Emiliano Durand, Salta apuesta a un esquema mixto de asistencia financiera y fomento sectorial para esquivar los peores efectos del parate económico nacional.

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