El fantasma del desabastecimiento energético volvió a encender las alarmas en el sector productivo nacional. A través de un duro y unánime comunicado, la Junta Directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA) manifestó su extrema preocupación frente a las severas restricciones en el suministro de gas natural que sufrieron numerosas industrias en distintos puntos del país. La entidad fabril advirtió que la ausencia de previsibilidad en materia energética atenta directamente contra la competitividad interna y externa de las empresas locales, en un contexto macroeconómico ya de por sí complejo, signado por una persistente recesión y una caída generalizada del consumo en el mercado interno.

El detonante del reclamo empresarial fue la interrupción total del servicio para los usuarios industriales con contratos de tipo «interrumpible», una categoría que abarca a grandes terminales automotrices, siderúrgicas, cementeras y plantas petroquímicas esenciales para la cadena de valor. Desde la UIA enfatizaron que cortar el fluido a las fábricas no solo frena de manera abrupta las líneas de producción, sino que también genera costos adicionales millonarios por paradas de planta imprevistas y rotura de maquinaria pesada. Los dirigentes industriales exigieron a las autoridades de la Secretaría de Energía de la Nación y a los comités técnicos del sector la puesta en marcha de un plan de contingencia claro que permita amortiguar el impacto de las bajas temperaturas invernales sin sacrificar el motor productivo del país.

Para la cúpula de la central fabril, la crisis actual expone de manera cruda las demoras y deudas pendientes en la infraestructura de transporte y conectividad que paralizó el presidente Javier Milei y que iban a los yacimientos locales, fundamentalmente el potencial remanente de Vaca Muerta. En sus fundamentos, los industriales recordaron que, sin una matriz energética confiable y a precios internacionales competitivos, resulta prácticamente imposible atraer inversiones de largo plazo o proyectar un incremento sostenible de las exportaciones con valor agregado. La declaración gremial concluye con una advertencia sobre el mercado laboral: de prolongarse las restricciones en el tiempo, la parálisis obligada de los establecimientos industriales terminará impactando de forma inevitable en las suspensiones de personal y en la destrucción de puestos de trabajo calificados.

