Por la influencia de Trumpa, la democracia latinoamericana enfrenta una fuerte injerencia externa

El avance de liderazgos de extremos, el debilitamiento de los organismos multilaterales y la postura transaccional de la administración de Donald Trump dejan a la región expuesta a dinámicas autoritarias tanto de derecha como de izquierda.

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El escenario político de América Latina transita un período de profunda reconfiguración institucional, atravesado por el desgaste de las reglas republicanas, el avance de liderazgos populistas y una marcada pérdida de contrapesos internacionales. Analistas e investigadores de la región advierten sobre el impacto decisivo que tiene el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca en el ecosistema democrático del hemisferio.

A diferencia de etapas históricas donde Washington funcionaba —al menos en las formas públicas o a través del sistema interamericano— como un moderador institucional o garante de cláusulas democráticas, la actual política exterior estadounidense se caracteriza por el pragmatismo absoluto. Con un enfoque transaccional y sin apego a las formas democráticas tradicionales, el gobierno norteamericano desestimó las críticas sobre las violaciones a los derechos humanos o el desmantelamiento de controles constitucionales en la región, privilegiando alianzas bilaterales puntuales según sus intereses directos de seguridad, frontera y comercio.

Esta falta de presión externa o «supervisión democrática» amplifica la vulnerabilidad institucional en países con sesgos autoritarios de diverso signo político. En el espectro centroamericano, casos como los de Nayib Bukele en El Salvador o la consolidación del régimen de Daniel Ortega en Nicaragua exhiben la erosión de los contrapesos judiciales y legislativos sin encontrar un freno coordinado en organismos como la Organización de los Estados Americanos (OEA). En paralelo, procesos complejos en países de magnitud como México —bajo la hegemonía de Morena encabezada por Claudia Sheinbaum— o tensiones institucionales en Colombia demuestran que las presiones sobre el modelo republicano abarcan a todo el arco ideológico.

También el presidente de Brasil, Lula da Silva ha tenido que soportar fuertes presiones de Trump, debido a que le impuso aranceles comerciales a los productos brasileños debido a que la justicia encarceló a Jair Bolsonaro. Trump consideró que Lula, a través de la justicia, había logrado meter preso al ex presidente, quien comulga con las ideas de Donald Trump.

Especialistas del ámbito de las ciencias políticas, como Sandra Borda y Yanina Welp, sostienen que el debilitamiento del multilateralismo deja el futuro de las instituciones dependiente de la fortaleza o resistencia de la sociedad civil y los poderes locales de cada país. Con un Washington enfocado en sus propias dinámicas internas y con un perfil unilateral, preservar el equilibrio de poderes y las libertades constitucionales en América Latina se consolida como un desafío sumamente complejo para el futuro inmediato.

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