La interna parlamentaria dentro del oficialismo sumó un capítulo de fuerte voltaje político con la decisión de la senadora nacional Patricia Bullrich de desmarcarse de las directivas directas de Javier Milei y Karina Milei. A través de un pronunciamiento público, la titular de la bancada oficialista en la Cámara alta confirmó que le comunicó personalmente al presidente Javier Milei su determinación de no acompañar con su voto el retiro del pliego de María Verónica Michelli, postulada originalmente para ocupar una vacante clave en el Tribunal Oral Criminal Federal Tres de La Plata.

Si bien la legisladora se esmeró en ratificar su lealtad general al proyecto macroeconómico del Gobierno y reconoció las facultades constitucionales del jefe de Estado para proponer o retirar pliegos de magistrados, argumentó que su negativa responde a una defensa estricta de sus principios republicanos, lo que representa la primera diferenciación doctrinaria explícita de la conducción del bloque en el recinto frente a una orden directa del Ejecutivo.
El trasfondo del conflicto expone el recelo institucional con el que la mesa chica de Balcarce Cincuenta maneja las designaciones en los tribunales federales. La candidatura de Michelli ya había superado todas las instancias técnicas en el Consejo de la Magistratura y contaba con dictamen favorable de la Comisión de Acuerdos del Senado, dejándola en condiciones de ser aprobada por el pleno de la cámara. Sin embargo, la Secretaría General de la Presidencia, Karina Milei, impulsó la marcha atrás del trámite parlamentario tras advertirse el lazo de parentesco de la abogada, quien es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, autor de recientes investigaciones periodísticas que afectaron a altos miembros de la administración libertaria.
Mientras entidades civiles como el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires manifestaron su profunda preocupación por lo que consideran una represalia política discrecional que lesiona la independencia del Poder Judicial, el movimiento de Bullrich profundiza la distancia con el sector del gabinete que comanda la estrategia política oficial, dejando expuesto que la verticalidad del bloque oficialista encuentra un límite concreto en los debates sobre la institucionalidad.