Acto por el día de la Bandera: Villarruel se sentará con funcionarios santafesinos en Rosario, y la Casa Rosada busca blindar a Adorni

En el acto del Día de la Bandera, la organización diagramó un escenario con divisiones quirúrgicas. Será el reencuentro de la fórmula presidencial tras meses de frialdad extrema, marcado por los recelos internos y la puja de poder con Karina Milei.

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El Monumento a la Bandera en Rosario será el escenario de un reencuentro institucional cruzado por una densa trama de desconfianza y frialdad política. El presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel volverán a mostrarse juntos fuera del ámbito del Congreso de la Nación por primera vez en más de un año, en el marco de las celebraciones del 20 de junio. Sin embargo, la disposición de los palcos y el reparto de las sillas, meticulosamente diagramados por los equipos de ceremonial, exponen de manera física el abismo que separa a los dos integrantes de la fórmula presidencial.

Según confirmaron fuentes de la organización a Clarín, el escenario principal estará reservado de manera exclusiva para una foto de tres: el presidente Javier Milei, el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente local, Pablo Javkin. La verdadera ingeniería del poder se desplegará justo detrás de ellos, donde el espacio se ha fragmentado en dos sectores perfectamente delimitados. Del lado asignado a la comitiva de la Casa Rosada, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, comanda una armada oficialista que incluye al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y a la jefa del bloque de senadores libertarios, Patricia Bullrich. La intención del entorno presidencial es nítida: montar una foto de cohesión y respaldo cerrado en torno al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fuertemente desgastado en los últimos días.

En el extremo opuesto, separada por una brecha protocolar de alto impacto simbólico, se ubicará Victoria Villarruel. La vicepresidenta no formará parte del cordón de funcionarios nacionales, sino que encabezará la fila reservada para las autoridades y ministros de la provincia de Santa Fe. Esta estratégica distribución ocurre luego de que la titular del Senado forzara su presencia en Rosario mediante un anuncio público en sus redes sociales, un movimiento que descolocó a la Casa Rosada tras haber sido excluida de celebraciones oficiales previas, como el tradicional Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana.

La distancia física en el palco refleja la fractura interna que se vive en el Poder Ejecutivo, donde las acusaciones de «traición» y los recelos cruzados escalaron de forma pública. En las horas previas al viaje a Rosario, la tensión sumó un capítulo inédito con las declaraciones de la madre de la vicepresidenta, quien apuntó de manera directa contra la cúpula de Balcarce 50 al sugerir que tanto el mandatario como su hermana, Karina Milei, le tienen «celos» a Villarruel y deslizar sospechas sobre presuntas tareas de espionaje en su contra. Mientras el jefe de Estado busca concentrar el protagonismo discursivo de la jornada, el acto en el sur santafesino operará como un frío reflejo de una relación política rota, donde los gestos de distanciamiento valen más que cualquier discurso.

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