El recrudecimiento de las hostilidades militares entre Estados Unidos e Irán, sumado al peligro inminente para la navegación comercial en el estrecho de Ormuz, impulsó este jueves una nueva disparada en las cotizaciones internacionales del crudo.
En los mercados de referencia, el barril de Brent —patrón para el continente europeo— registró una fuerte suba del 4,96% para posicionarse en los 98,74 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense avanzó un 4,31%, alcanzando un valor de 90,58 dólares la unidad.
Este rebote interrumpe un período de relativa calma: previo a las operaciones bélicas conjuntas de Washington y Tel Aviv contra Teherán a finales de febrero, el Brent promediaba los 73 dólares, una cifra a la que había regresado transitoriamente tras sellarse un entendimiento diplomático que naufragó en los últimos días debido a renovadas fricciones entre las potencias.

La ruptura definitiva del cese al fuego bilateral se tradujo en represalias armadas consecutivas, un escenario que terminó de consolidarse luego de que Donald Trump sentenciara públicamente el fracaso de las negociaciones con la frase “se ha terminado”.
A este cuadro de alta tensión se acopló la decisión del gobierno iraní de endurecer las inspecciones marítimas en Ormuz, coordinando acciones con las milicias hutíes de Yemen, que implementaron un bloqueo estratégico sobre el estrecho de Bab el-Mandeb.
Por el momento, las restricciones de paso en este último punto geográfico afectan con exclusividad a las embarcaciones de bandera de Arabia Saudita, una represalia directa por la ofensiva de Riad contra las terminales del aeropuerto de Saná.
No obstante, al canalizar Bab el-Mandeb el 12% del comercio mundial y ser una ruta fluvial neurálgica entre Asia y Europa para el transporte masivo de hidrocarburos, la parálisis logística global encendió alertas generalizadas ante el inminente encarecimiento de los fletes y los suministros básicos.