Crisis en el sector textil: el uso de maquinaria cae a mínimos históricos

Durante el primer trimestre del año, 7 de cada 10 máquinas permanecieron totalmente paradas, operando la industria a apenas el 40,2% de su potencial en el mes de marzo.

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Fundación Pro Tejer

La cadena de valor del sector textil y de la indumentaria en Argentina atraviesa uno de los períodos más complejos de su historia reciente. Según el último Boletín Económico de la Fundación Pro Tejer, la combinación de una profunda caída en el consumo interno, la acelerada apertura a las importaciones y los elevados costos sistémicos han configurado un escenario sumamente crítico para toda la actividad.

El informe de la entidad revela que la industria textil sufrió una contracción interanual del 23,3% en marzo, cifra que se profundiza al 31,3% si se traza la comparación con los niveles registrados en 2023. En sintonía, la confección de prendas de vestir, cuero y calzado experimentó un retroceso del 8,9% interanual y una baja del 22% respecto al mismo mes de 2023.

Industria textil
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Capacidad instalada y destrucción de la industria nacional

Como reflejo directo del desplome de la actividad, el uso de la capacidad instalada en los establecimientos fabriles se encuentra en niveles de alarma. Durante el primer trimestre del año, 7 de cada 10 máquinas permanecieron totalmente paradas, operando la industria a apenas el 40,2% de su potencial en el mes de marzo.

Esta fuerte inactividad impactó severamente en el entramado empresarial y laboral:

  • Pérdida de firmas: desde diciembre de 2023, desaparecieron 803 establecimientos productivos registrados (un 13% del sector), afectando principalmente a los rubros de indumentaria (385 cierres) y cuero.
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La paradoja del comercio exterior

El informe de la Fundación Pro Tejer destaca una dinámica contradictoria en el comercio internacional. Mientras la importación de insumos clave (como hilados y tejidos) se desplomó debido al parate de la producción local, el ingreso de prendas terminadas alcanzó récords históricos.

Durante el primer cuatrimestre, las importaciones de indumentaria aumentaron un 79% en volumen (alcanzando las 23.482 toneladas) y las de confecciones subieron un 55%. Los analistas de la entidad advierten que la apreciación cambiaria y la desregulación convirtieron al país en un receptor de excedentes externos que desplaza directamente a la fabricación nacional.

Precios rezagados y caída en la inversión

El reporte sectorial detalla además que la adquisición de bienes de capital —maquinaria clave para la modernización tecnológica— retrocedió un 43% interanual en el primer cuatrimestre y un 65% frente a 2023, proyectando a 2026 como uno de los peores años en inversión.

Por otra parte, el rubro indumentaria se mantiene como el de menor incremento anual de precios en toda la economía, registrando un alza del 12,7% interanual en abril de 2026 contra una inflación general del 32,4%. Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las firmas no logran trasladar a los precios ni la mitad de los aumentos en los costos salariales debido al consumo deprimido, lo que obliga a vender por debajo del costo para mantener la liquidez.

“La continuidad de esta dinámica no solo compromete la coyuntura. Cuando las máquinas permanecen apagadas durante demasiado tiempo, se destruyen capacidades productivas, empleo calificado, inversión acumulada y entramados empresariales que luego demandan años para reconstruirse”, alertaron desde la entidad.

Ante este panorama, desde la fundación insistieron en la necesidad urgente de aplicar medidas que apunten a la competitividad, el alivio fiscal y líneas de financiamiento específicas para evitar daños irreversibles en el sector.

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