El escenario político en los niveles más altos del Poder Ejecutivo sumó un nuevo foco de conflicto tras confirmarse que la vicepresidenta de la Nación y titular del Senado, Victoria Villarruel, quedó excluida de la delegación oficial que acompañará al presidente Javier Milei a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires con motivo del Tedeum del 25 de mayo. Desde el entorno de la titular de la Cámara alta ratificaron que la Secretaría General de la Presidencia, área encargada de la logística y el protocolo de las ceremonias oficiales que conduce Karina Milei, no cursó la invitación correspondiente a la segunda autoridad del país, un gesto que expone de forma abierta la parálisis en los canales de comunicación interna dentro del binomio gobernante.

Este desplazamiento protocolar se inscribe en un largo historial de desencuentros que reconoce antecedentes inmediatos en la gestión de la agenda pública. Durante las celebraciones patrias del ciclo anterior, los registros visuales ya habían reflejado un marcado distanciamiento cuando el jefe de Estado evitó el saludo formal hacia su compañera de fórmula en los pasillos del templo porteño, una postal que contrastó drásticamente con la sintonía exhibida en las fases iniciales del mandato. Incidentes similares, vinculados a restricciones de acceso para sus equipos de colaboradores en eventos de alta exposición como la inauguración de la Exposición Rural, marcaron el progresivo aislamiento de la vicepresidenta de los núcleos de decisión de la Casa Rosada.
Los fundamentos de la ruptura combinan diferencias en el plano legislativo con discrepancias explícitas respecto del rumbo económico y las relaciones institucionales. El malestar en la mesa chica presidencial se agudizó tras la actividad parlamentaria que derivó en la sanción de normativas previsionales contrapuestas al programa fiscal del Ejecutivo, así como por las críticas públicas de la titular del Senado hacia la política de apertura de importaciones y la gestión de ciertos funcionarios del gabinete. En contrapartida, desde el armado político de Villarruel se consolida una estrategia de construcción territorial autónoma mediante recorridas por las provincias, despegándose de las controversias diarias del oficialismo y proyectando un perfil propio de cara a los próximos turnos electorales.
La decisión de marginar a la vicepresidenta del principal acto institucional del Día de la Patria clausura las expectativas de un acercamiento táctico entre las distintas facciones de La Libertad Avanza. Mientras los sectores alineados con la conducción partidaria redoblan los cuestionamientos públicos hacia la conducta de la presidencia del Senado, la dinámica institucional se encamina a funcionar bajo un esquema de fractura interna expuesta, donde la formalidad de la Asamblea Legislativa del pasado primero de marzo se consolida, hasta el momento, como la última fotografía conjunta de una relación política que las fuentes gubernamentales ya consideran sin retorno.