Macri a Martín Menem: «Preguntale a Cristina si favorecimos al kirchnerismo»

La sutil pero punzante réplica del expresidente al titular de la Cámara de Diputados expone las fisuras de una alianza legislativa forzada por las urnas y abre el juego por la representatividad política de cara a las próximas elecciones.

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La calma superficial que domina la alianza parlamentaria entre el PRO y La Libertad Avanza volvió a crujir con fuerza tras un intercambio que expone la disputa por el liderazgo del espacio no peronista en la Argentina. El detonante de la última tensión interna provino del riñón del oficialismo, cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, advirtió públicamente que una eventual postulación de Mauricio Macri terminaría dividiendo el voto de la centroderecha y resultaría, en última instancia, funcional a los intereses del kirchnerismo y dejaría fuera a Javier Milei también. Lejos de esquivar el golpe, el exmandatario recogió el guante en la antesala de una disertación universitaria y apeló a una ironía directa y de fuerte carga histórica al sugerir que se le consulte a Cristina Fernández de Kirchner si su espacio político realmente favoreció al proyecto político que gobernó el país durante gran parte de las últimas dos décadas.

Martín Menem

La respuesta de Macri no solo intentó desestimar la acusación de Menem, sino que buscó reafirmar la identidad institucional del PRO como la fuerza que históricamente contuvo y confrontó al kirchnerismo cuando los actuales cuadros libertarios ni siquiera participaban de la vida pública. La réplica no tardó en replicarse entre los principales dirigentes del partido fundado por el expresidente, quienes salieron en bloque a marcar la cancha frente a las pretensiones de absorción total que despliega la mesa chica del gobierno. El trasfondo del conflicto excede la mera retórica discursiva y se traslada directamente a la ingeniería electoral, donde la conducción de La Libertad Avanza insiste en consolidar a Javier Milei como el único y definitivo vector del cambio, postergando el rol de sus aliados a un plano de subordinación parlamentaria.

A medida que el calendario político avanza y los armados provinciales comienzan a delinear sus estrategias, la tensión entre ambas fuerzas amenaza con reconfigurar el mapa opositor. Mientras el oficialismo confía en que la polarización y la fidelidad de su núcleo duro licuarán el peso territorial del PRO, el macrismo apuesta a preservar su autonomía y a recordar que la gobernabilidad de la actual gestión depende, en gran medida, del soporte legislativo que ellos proveen. Este cruce de declaraciones deja en evidencia que, detrás de la sintonía fina en las votaciones del Congreso, se esconde una batalla silenciosa por determinar quién se quedará con la representación del electorado que rechaza al peronismo.

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