El Gobierno nacional oficializó la incorporación del proyecto minero Vicuña al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), marcando un hito sin precedentes para el sector en el país.
El anuncio fue confirmado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien destacó a través de sus redes sociales que la iniciativa —impulsada en conjunto por la firma australiana BHP y la canadiense Lundin Mining— se consolida no solo como el mayor desarrollo minero de la historia argentina, sino también como uno de los cinco yacimientos de cobre más grandes de todo el mundo.
El plan de obras se ejecutará en diversas etapas y se proyecta hasta mediados de la próxima década, período en el cual la inversión global podría superar la barrera de los US$ 18.000 millones.
«Este proyecto generará exportaciones por más de US$ 2.600 millones al año y más de 30.000 empleos directos e indirectos. Significa más inversión productiva, más trabajo y más crecimiento para los argentinos», celebró el titular del palacio de Hacienda.
El cronograma en la Cordillera de San Juan
La validación técnica dentro del marco del RIGI representa el último gran filtro regulatorio antes de que el consorcio internacional anuncie su decisión final de inversión, prevista para antes del cierre de este año.
Según la hoja de ruta trazada por las operadoras, la fase de construcción civil comenzará efectivamente en 2027 en la mina Josemaría, emplazada a más de 4.200 metros sobre el nivel del mar. Se estima que este sector procesará y obtendrá su primer concentrado de cobre comercializable para el año 2030.
Posteriormente, el desarrollo se trasladará a una escala de mayor complejidad geográfica con la apertura de la mina Filo del Sol, ubicada a más de 5.200 metros de altura, en pleno límite fronterizo sobre la cordillera de los Andes.
En términos de capacidad productiva, los estudios geológicos estiman que Vicuña sostendrá un promedio anual de 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata durante sus primeros 25 años de explotación continua.

Tensiones sectoriales y el impacto en la economía local
A pesar del fuerte respaldo oficial, el avance del megaproyecto no ha estado exento de debates en el ámbito local. Recientemente, la adjudicación de la construcción de una cuarta parte del nuevo campamento minero a un consorcio de capitales chinos despertó el reclamo formal de cámaras metalúrgicas nacionales, reavivando las críticas sectoriales sobre las facilidades de importación que otorga el RIGI frente a la industria local.
Asimismo, a principios de este mes se llevó a cabo una tensa audiencia pública ante el Ente Nacional Regulador del Gas y de la Electricidad (ENRE), donde otras compañías mineras con base en San Juan cuestionaron el pedido de acceso prioritario que Vicuña solicitó sobre las líneas de transmisión eléctrica de la región. En paralelo, y para optimizar la logística, la empresa ya licita un corredor vial propio en el oeste de la provincia para acortar las distancias y evitar los habituales diferendos de tránsito pesado con la vecina provincia de La Rioja.
Radiografía del empleo actual y proveedores
En la actualidad, las tareas de prospección y mantenimiento preliminar emplean a 2.615 trabajadores a nivel global, de los cuales 2.421 operan de forma directa en el territorio argentino (repartidos entre 580 operarios directos de planilla y 1.841 colaboradores mediante empresas contratistas). El arraigo local es significativo: el 92,6% del personal global es de nacionalidad argentina y, en el cupo directo, más del 81% son técnicos y profesionales sanjuaninos.
El impacto socioeconómico también se extiende de manera directa a los departamentos sanjuaninos de Iglesia y San José de Jáchal, así como a la localidad riojana de Guandacol. De las 245 empresas que integran hoy la cadena activa de proveedores del proyecto, 150 están radicadas en San Juan —representando el 61% del total—, mientras que el componente de corporaciones extranjeras se mantiene por debajo del 4%.