La inflación de junio perforó los dos puntos y se ubicó en el 1,9%

La desaceleración de rubros clave como la carne, los combustibles y las tarifas públicas traccionó a la baja el Índice de Precios al Consumidor (IPC), consolidando el registro mensual más bajo de los últimos diez meses.

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El proceso de desaceleración de precios en la economía argentina anotó un hito estadístico relevante. Según los datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes de junio registró una variación del 1,9%, logrando quebrar la barrera del 2% por primera vez en lo que va del año. Con este resultado, la primera mitad del año cierra con una inflación acumulada del 16,8%, mientras que la medición en términos interanuales (frente a igual mes del año anterior) se posiciona en el 33,5%.

La cifra convalidada por el organismo oficial se alineó con exactitud a las proyecciones previas del mercado y del propio Palacio de Hacienda. Días atrás, las estimaciones privadas ya anticipaban un escenario de convergencia hacia este rango. Un anticipo nítido de esta tendencia se había observado en la Dirección de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo indicador sectorial arrojó para el mismo periodo una suba del 1,8% mensual (acumulando un 16% semestral), sustentada principalmente en las bajas estacionales de vestimenta, frutas y servicios vinculados al turismo.

Al analizar las causas que hicieron posible este respiro en el termómetro general de precios, los especialistas coinciden en que el comportamiento de los componentes regulados y la desaceleración de ciertos alimentos clave jugaron un papel central. De acuerdo con informes de la firma C&T Asesores Económicos, tanto la inflación núcleo como el segmento de precios regulados aportaron moderación al indicador agregado, neutralizando la presión de los factores netamente estacionales.

El rubro alimenticio exhibió un alivio sustancial: la carne registró su menor incremento mensual en casi diez meses, restándole inercia al capítulo de mayor peso dentro de la canasta de consumo familiar. A esto se sumó la evolución del sector transporte, que creció por debajo del promedio general, repitiendo la tónica de mayo luego del fuerte impacto que habían tenido los reajustes previos en surtidores y tarifas públicas.

La estabilización del tipo de cambio y la desaceleración en bienes básicos sirvieron de ancla para consolidar este 1,9%, la marca mensual más baja desde el piso del 1,6% que se había verificado de manera excepcional durante el año anterior. Para el Gobierno, el dato valida el sendero macroeconómico propuesto, aunque los analistas advierten que la sostenibilidad de la baja dependerá crucialmente de cómo se administren las presiones cambiarias y los costos logísticos de cara a la segunda mitad del año.

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