El Gobierno de las Islas Malvinas aprobó una política migratoria en materia de salud que explicita las condiciones médicas que justificarán el rechazo de permisos de residencia o trabajo. La norma, confeccionada conjuntamente por la oficina de Aduanas e Inmigración y el Hospital Comunitario King Edward VII Memorial (KEMH), busca transparente el criterio de evaluación sobre qué estado sanitario constituye una «carga sustancial para los fondos públicos».

La directiva establece que las solicitudes podrán ser denegadas ante diagnósticos de enfermedades graves, entre las que se cuentan diversos tipos de cáncer, afecciones cardíacas y respiratorias severas, trastornos neurológicos progresivos, patologías psiquiátricas complejas, intervenciones por trasplantes de órganos con tratamiento continuo y ciertos trastornos del desarrollo que demanden asistencia significativa.
A su vez, el marco fija un techo para la cobertura de tratamientos farmacológicos: un permiso podrá ser denegado si el solicitante requiere medicación con un costo anual superior a las 2.500 libras esterlinas (aproximadamente 3.300 dólares) o bien si el fármaco en cuestión no puede ser provisto a través de la cadena local de suministros del archipiélago.
Según la documentación presentada ante el Consejo Ejecutivo (Executive Council), la normativa toma como referencia parcial el modelo utilizado por las autoridades de Inmigración de Nueva Zelanda. Las autoridades aclararon que el texto no modifica la práctica operativa previa, sino que formaliza y otorga mayor previsibilidad a las evaluaciones que ya se ejecutaban en la práctica, las cuales mantendrán su análisis individualizado caso por caso.
El diseño del protocolo responde a las limitaciones estructurales del sistema sanitario de las islas, cuyo equipamiento obliga a realizar derivaciones médicas al exterior o evacuaciones de urgencia ante casos de alta complejidad. No obstante, el informe oficial reconoce el impacto lateral de la medida: la aplicación estricta de estos criterios podría obstaculizar la reclutamiento de personal tanto en el sector público como en el privado al reducir la nómina de trabajadores aptos para radicarse en el territorio.