El mercado energético y de combustibles en la Argentina asiste a su reconfiguración más profunda de la última década. En una operación corporativa de alto impacto que se encuentra en su recta final, el holding helvético Mercuria —uno de los mayores operadores de commodities del planeta—, asociado en una alianza estratégica con el Grupo Integra Capital de los empresarios José Luis Manzano y Daniel Vila, está a un paso de sellar la adquisición de los activos que la brasileña Raízen posee en el país. El monto total de la transacción se estima entre los u$s1.000 millones y los u$s1.500 millones, consolidando un nuevo ecosistema de poder en el sector del refino y la distribución.

La transacción incluye la histórica refinería de Dock Sud, ubicada en el partido bonaerense de Avellaneda, una planta de lubricantes de última tecnología y la red comercial que abastece a cerca de 700 estaciones de servicio en todo el territorio nacional. Fuentes cercanas al proceso confirman que el traspaso no alterará la fisonomía visual que perciben los automovilistas: los nuevos propietarios mantendrán la licencia comercial de la marca angloholandesa, lo que garantiza la continuidad de la bandera de Shell en los surtidores locales. De este modo, la estructura que hoy retiene el segundo puesto en el market share de combustibles de la Argentina, con aproximadamente el 17% de las ventas totales detrás de la estatal YPF, pasará a reportar a sus nuevos dueños una vez que los acreedores de Raízen aprueben el plan de reestructuración en Brasil.
Para entender la salida de Raízen —un joint venture constituido en 2011 entre el gigante azucarero Cosan y Shell— es necesario mirar sus balances financieros presentados en San Pablo. La corporación brasileña arrastra un pasivo global que merodea los u$s12.600 millones. Tras varios trimestres consecutivos reportando pérdidas y un nivel de apalancamiento que encendió las alarmas de las calificadoras de riesgo en la región, la venta de la filial argentina surge como la palanca de liquidez más inmediata dentro de su plan global de desinversión para estabilizar las cuentas de la matriz.
Por el lado de los compradores, el desembarco consagra de forma definitiva la metamorfosis de Integra Capital. Con esta jugada, el grupo conducido por Manzano logra lo que en la jerga petrolera se denomina integración vertical absoluta. Hasta la fecha, las inversiones del holding en hidrocarburos se focalizaban con exclusividad en el upstream, es decir, en la exploración y extracción en boca de pozo, con áreas adjudicadas tanto en yacimientos convencionales de la cuenca cuyana como en bloques estratégicos de Vaca Muerta, la joya no convencional del país. Al incorporar los activos de refino y el canal de distribución masiva de Shell, el grupo dominará toda la cadena de valor: desde el subsuelo patagónico hasta el despacho final de naftas y gasoil premium al consumidor.
Los procesos de auditoría profunda (due diligence) técnica, contable y ambiental ya han concluido de manera satisfactoria para ambas partes. Los equipos legales ultiman detalles técnicos a la espera de que la justicia y los comités financieros en Brasil terminen de convalidar el acuerdo de reestructuración de pasivos de Raízen, un paso administrativo y regulatorio clave que se proyecta cumplimentar formalmente en el transcurso de las próximas semanas.