Estados Unidos rompe la tregua y bombardea posiciones clave en Irán

Tras dar por finalizado el cese al fuego bilateral, el presidente Donald Trump advirtió desde la cumbre de la OTAN que las operaciones aéreas continuarán de forma severa si Teherán insiste en bloquear el tráfico marítimo internacional.

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Estados Unidos bombardeó Irán tras los ataques a buques en el estrecho de Ormuz y crece la tensión.

La frágil estabilidad que se intentaba construir en Medio Oriente ha colapsado de forma definitiva. En las últimas horas, el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) ejecutó una nueva y masiva oleada de ataques aéreos sobre territorio iraní, consolidando el segundo día consecutivo de operaciones de gran escala. Según confirmaron fuentes del Pentágono, la ofensiva militar tiene como propósito directo erosionar la capacidad operativa y logística del régimen de Teherán para interferir con la libre navegación y amenazar los buques comerciales en el estrecho de Ormuz, un paso marítimo neurálgico que concentra el tránsito de una porción sustancial de los recursos energéticos que abastecen a la economía global.

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El epicentro de los bombardeos se localizó en la periferia de importantes ciudades costeras del sur de Irán. Reportes emitidos por la agencia oficial de noticias iraní IRNA constataron que se registraron al menos diez fuertes explosiones en los enclaves estratégicos de Chabahar y Konarak. Las detonaciones provocaron daños estructurales severos en las redes de servicios públicos, dejando a vastos sectores de la ciudad portuaria de Chabahar completamente a oscuras debido a los masivos cortes de energía eléctrica causados por los impactos.

Esta drástica reactivación de las hostilidades se produce inmediatamente después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarara de manera formal el fin del entendimiento diplomático alcanzado el pasado mes de junio. Aquel acuerdo preliminar de 14 puntos buscaba estirar un alto el fuego y abrir una mesa de negociación definitiva sobre el programa nuclear iraní. No obstante, las agresiones cruzadas en la región dinamitaron el proceso. Desde Europa, donde participa de la cumbre de la OTAN, Trump justificó las incursiones aéreas señalando que corresponden a una represalia directa por el hostigamiento y bombardeo de buques mercantes atribuido a Irán. «Si vuelve a ocurrir, será mucho peor», advirtió el mandatario a través de su plataforma Truth Social.

La respuesta de las autoridades de Teherán no se hizo esperar y preanuncia un escenario de resistencia armada. Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento iraní, utilizó sus canales de comunicación para rechazar las intimaciones de Washington, afirmando de manera categórica que la era de la «intimidación y la extorsión» ha concluido para su nación y garantizó que las fuerzas locales no cederán ante las presiones norteamericanas.

El agravamiento del conflicto militar coincide, paradójicamente, con las jornadas finales de las honras fúnebres del ex líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, quien fue abatido el pasado 28 de febrero en un ataque ejecutado con drones en los inicios de esta escalada bélica. Mientras la comunidad internacional preveía que los funerales marcarían una tregua de baja intensidad, la ruptura definitiva del alto al fuego amenaza con propagar una guerra abierta a gran escala por todo el mapa de Medio Oriente.

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