La Selección Argentina completó con éxito su última prueba de la fase de grupos en el Mundial 2026. Con un equipo renovado por la rotación táctica de Lionel Scaloni, el conjunto nacional se impuso por 3-1 ante Jordania, dejando claro que, aun con variantes, la identidad futbolística del equipo se mantiene inalterable. Tras un inicio donde la Albiceleste dominó con solvencia, el encuentro sirvió para que el entrenador argentino ajustara detalles y repartiera minutos entre los futbolistas que buscan ganarse un lugar en el once inicial.

El punto de inflexión del segundo tiempo fue el ingreso de Lionel Messi. El capitán, que había comenzado el partido en el banco de suplentes como medida preventiva para resguardar su físico, saltó al campo de juego y rápidamente dejó su sello. Con una definición magistral, Messi anotó su sexto gol en lo que va del torneo, consolidándose como la referencia ofensiva indiscutible y enviando un mensaje de autoridad para el resto de los candidatos. El triunfo, que se completó con la solidez colectiva, le permite al seleccionado argentino llegar a la fase de dieciseisavos de final con el ánimo en alza y la confianza de haber superado cada obstáculo en su zona con autoridad.

Más allá del resultado, la jornada en Dallas dejó conclusiones positivas para Scaloni. La respuesta de los jugadores que tuvieron su oportunidad desde el arranque reafirma la profundidad de un plantel que no depende de individualidades aisladas. Argentina, ahora con el objetivo puesto en los duelos de eliminación directa, se prepara para el siguiente escalón, consciente de que a partir de este momento el torneo entra en una zona de máxima exigencia donde no existe margen para el error.

