El proceso de desaceleración de los precios minoristas sumó un nuevo hito en el principal distrito urbano del país. De acuerdo con los datos oficiales publicados por el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA), el Índice de Precios al Consumidor (IPCBA) registró una variación del 2,1% durante mayo. La cifra consolida una trayectoria contractiva en el corto plazo, tras el 3% reportado en marzo y el 2,5% de abril, marcando el segundo mes consecutivo de caída en la tasa mensual.

Con este resultado, la inflación acumulada en territorio porteño durante los primeros cinco meses del año se ubicó en el 14%. Sin embargo, la medición interanual experimentó un ligero avance marginal al situarse en el 33,1% —unas décimas por encima del 32,4% registrado el mes previo— debido al efecto de comparación con mayo del año anterior, cuando el indicador promedio había sido de apenas el 1,6%.
El principal factor que explica el freno en el nivel general fue el comportamiento de los productos y servicios estacionales, que en promedio apenas avanzaron un 0,1%. En este segmento, las fuertes subas estacionales en verduras, tubérculos y legumbres fueron neutralizadas por retrocesos significativos en los valores de los pasajes aéreos, la hotelería turística y los precios de las frutas.
En la vereda opuesta, la nota de preocupación para el poder adquisitivo vino por el lado de la canasta alimentaria y los servicios públicos y privados con tarifas controladas. El rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas trepó un 2,8% —acelerándose frente al 1,4% de abril— empujado por el salto del 14,5% en las verduras, un 3,7% en lácteos y huevos, y un 2,6% en pan y cereales. Esta dinámica impactó de forma directa en las familias de menores ingresos, provocando un incremento idéntico del 2,8% en la línea de indigencia de la Ciudad.

Por su parte, los precios regulados encabezaron las subas con un promedio del 2,8% mensual, acumulando un alza del 20,1% en lo que va del año y un 40,9% en términos interanuales. Los aumentos que ejercieron la mayor presión dentro de este componente fueron las cuotas de la medicina prepaga (3,3%), los aranceles de los colegios privados de enseñanza formal (3,1%), seguidos por las actualizaciones del 3% en los boletos de colectivos y en las tarifas residenciales de agua potable. En tanto, el transporte de pasajeros por ferrocarril anotó un ajuste más marcado, alcanzando un incremento del 5,5% mensual.
En conjunto, las divisiones de alimentos, vivienda y servicios básicos, salud y educación explicaron casi las dos terceras partes (el 64,9%) de la evolución total del índice general de mayo, desnudando que el núcleo de la inflación residencial se mantiene condicionado por los precios de primera necesidad y los servicios regulados.
Habrá que esperar al jueves 11, día que comienza el Mundial de Fútbol, para ver si también sigue bajando el índice nacional como vaticina el presidente Javier Milei, luego que el Indec publique el dato de inflación de mayo.

