La investigación clínica se convirtió en uno de los motores más dinámicos y competitivos de la economía del conocimiento en Argentina. Impulsada fuertemente por el desarrollo de tratamientos oncológicos innovadores, esta actividad no solo genera divisas y empleo calificado, sino que empezó a descentralizarse de Buenos Aires: la provincia de Río Negro gana un protagonismo estratégico creciente a través de sus centros de salud especializados.

Los datos se desprenden de la reciente «Encuesta sobre I+D del Sector Empresario Argentino (ESID)», elaborada por la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación. El informe revela que la investigación clínica representa el 48,2% de toda la inversión en investigación y desarrollo (I+D) del sector privado en el país, movilizando más de 657.000 millones de pesos (unos 700 millones de dólares anuales).
Mientras el resto de las empresas vinculadas a la ciencia registraron una retracción promedio del 17%, este sector farmacéutico y médico logró un crecimiento real del 7%.
El motor oncológico y el beneficio a pacientes
La oncología es la disciplina que lidera el desarrollo científico argentino, concentrando el 24,5% de los protocolos autorizados en el país. En el último período se presentaron 233 nuevos protocolos específicos ante la ANMAT.
Más allá del impacto macroeconómico, esta industria tiene un beneficio humano directo: permite que más de 50.000 pacientes argentinos accedan de manera temprana a terapias e inmunoterapias de vanguardia que todavía no están disponibles en el mercado comercial de medicamentos.

Imán de divisas: La investigación clínica es la principal fuente de financiamiento externo para la ciencia argentina. Actualmente, 9,5 de cada 10 dólares que ingresan al país para actividades científicas y tecnológicas provienen de este sector.
Río Negro en el mapa de los ensayos clínicos
Aunque la estructura corporativa suele concentrarse en el AMBA, las provincias ejecutan los ensayos en el territorio. Durante el último período analizado, Río Negro recibió 1.960 millones de pesos destinados a financiar a las instituciones sanitarias locales integradas a la red nacional.
La infraestructura científica de la provincia se apoya principalmente en tres nodos de referencia:
- Cipolletti: A través del centro Leben Salud.
- Bariloche: Mediante la Fundación Intecnus.
- Viedma: A través del Centro de Investigaciones Clínicas (CIC) de la Clínica Viedma e Instituto Multidisciplinario de Oncología (IMO).
Viedma a la vanguardia con ensayos de Fase 1
El caso de la capital rionegrina es paradigmático. El CIC del Instituto Multidisciplinario de Oncología lleva adelante actualmente 34 ensayos clínicos aplicados y tiene a 135 pacientes bajo tratamiento o seguimiento activo. Asimismo, cerca de 800 pacientes locales ya manifestaron su conformidad para sumarse a futuros protocolos de estudio.

El centro de la capital rionegrina trabaja mayoritariamente en las fases 2 y 3 (donde se evalúa la eficacia y seguridad de las drogas). Sin embargo, en el último tiempo incorporó investigaciones clínicas de Fase 1, consideradas de la más alta complejidad médica por ser la primera instancia en la que un fármaco experimental se prueba en seres humanos tras superar las pruebas de laboratorio.
El equipo viedmense está compuesto por 16 investigadores de distintas disciplinas y se encuentra liderado por el doctor Rubén Darío Kowalyszyn, especialista en oncología clínica y medicina interna, quien recientemente fue designado presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC). Varios de los tratamientos testeados con participación del centro viedmense ya obtuvieron la aprobación final de la ANMAT para su uso comercial definitivo en todo el país.

