El sector agropecuario argentino recibió finalmente la señal de previsibilidad que venía demandando para encauzar sus planes de inversión a mediano y largo plazo. A través de una conferencia de prensa encabezada por el ministro de Economía, Luis Caputo, junto a las autoridades de Agricultura y Comercio, el Poder Ejecutivo nacional formalizó un cronograma de reducción paulatina de los derechos de exportación que disipa la incertidumbre sobre el rumbo impositivo de la principal caja de divisas del país. La principal novedad de este esquema radica en su rigidez estructural, ya que las autoridades aclararon de forma taxativa que las rebajas mensuales ya se encuentran prefijadas y no estarán atadas al devenir de la recaudación fiscal, un viejo fantasma que en gestiones anteriores solía congelar este tipo de reformas normativas.

El cronograma plantea una hoja de ruta diferenciada según el tipo de grano. Para el complejo soberano de la soja y sus derivados industriales, el proceso se iniciará formalmente a comienzos de 2027 con un recorte mensual de un cuarto de punto porcentual, lo que permitirá consolidar una tasa del veintiuno por ciento hacia el cierre de ese año. Al año siguiente, el ritmo de descenso se duplicará para alcanzar el medio punto porcentual por mes, con el objetivo de que la alícuota toque un suelo del quince por ciento hacia finales de 2028. De manera simultánea, los cereales gruesos como el maíz y el sorgo transitarán su propia senda de descenso durante 2027, proyectando para el maíz una alícuota fija del siete y medio por ciento al concluir ese período, mientras que el girasol continuará su descompresión impositiva con la meta de estabilizarse en un tres por ciento para el cierre del año posterior.

Esta planificación de largo alcance complementa las medidas de alivio más próximas, como la baja ya estipulada para el trigo y la cebada que entrará en vigencia a mediados de 2026. Aunque el esfuerzo fiscal de esta reforma se estima en torno a los mil doscientos millones de dólares para las arcas del Estado, el equipo económico enfatizó que este bache financiero ya se encuentra contemplado dentro de las proyecciones presupuestarias y no pondrá en riesgo el compromiso irrenunciable con el superávit financiero.
Además, el Gobierno aclaró que los subproductos, como son el caso de la harina y aceite, los principales complejos exportadores del país, también tendrán una reducción proporcional. Actualmente, ambos tributan una alícuota del 22,5%. El presidente Javier Milei ayer anunció la reducción de retenciones para trigo y cebada como publicó Argentina Informa.

