El cierre de los balances corporativos del último trimestre del año pasado y el inicio de 2026 expone la profundidad de la recesión en el mercado interno. Las empresas dedicadas a la alimentación, la construcción y el retail reportaron resultados que reflejan el fuerte impacto de la pérdida del poder adquisitivo.

Con caídas en los volúmenes de venta que, en algunos sectores, superan el 20%, la rentabilidad de estas firmas se ha visto seriamente comprometida, obligando a muchas a implementar planes de contingencia, reducción de costos operativos y, en casos extremos, la suspensión de inversiones previstas para el corto plazo.
En la vereda opuesta, el sector exportador y las compañías energéticas muestran una resiliencia notable. La devaluación y la desregulación de tarifas permitieron que las empresas de servicios públicos y las petroleras lograran revertir ejercicios deficitarios, mostrando una mejora sustancial en sus márgenes de ganancia.

Estos resultados positivos en las empresas de energía y minería actúan como el principal sostén del índice Merval, compensando el derrumbe de las acciones vinculadas al consumo doméstico. Los analistas advierten que la brecha entre las «ganadoras» del nuevo modelo económico de Javier Milei y aquellas que dependen exclusivamente del bolsillo de los argentinos marcarán el ritmo de la actividad económica en los próximos meses.

