La ciudad de Rosario se convirtió esta semana en el epicentro del debate político territorial con la celebración de la «Noche de los Intendentes«, un encuentro que trascendió los colores partidarios para unificar un reclamo urgente: la asfixia financiera que atraviesan los gobiernos locales.
Organizado por la Red de Innovación Local, el evento reunió a mandatarios que viajaron desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, quienes coincidieron en señalar que la gestión de Javier Milei ha profundizado un modelo de desfinanciamiento que deja a las ciudades en la primera línea de contención frente a la crisis social, pero sin los recursos básicos para operar. Entre los pasillos del Salón Metropolitano, el diagnóstico fue unánime respecto al deterioro de la infraestructura básica y el retiro de programas federales que antes sostenían desde medicamentos oncológicos hasta el transporte público.

El anfitrión del encuentro, Pablo Javkin, fue uno de los más enfáticos al describir la desproporción impositiva que afecta a Rosario, donde apenas retorna un mínimo porcentaje de lo recaudado en conceptos de IVA y Ganancias, mientras el municipio debe cubrir funciones que la Nación ha dejado vacantes.
En sintonía, el gobernador santafesinoMaximiliano Pullaro advirtió sobre un momento difícil para las provincias y llamó a rediscutir un federalismo que hoy parece estar en jaque por la retención de partidas estratégicas como los Aportes del Tesoro Nacional y los fondos destinados al mantenimiento de rutas. La queja por la falta de retorno de los impuestos a los combustibles líquidos, esenciales para la conectividad regional, fue uno de los ejes que más resonó entre los intendentes de capitales provinciales que anunció el Consejo.

Sin embargo, la cumbre también expuso matices en la respuesta a la crisis. Mientras los sectores alineados con el justicialismo y la oposición advirtieron sobre el colapso inminente de los servicios municipales, algunos intendentes vinculados al oficialismo nacional plantearon que el escenario actual obliga a una gestión más autónoma y a la búsqueda de recursos propios.
Figuras como Rodrigo Aybar, de Tres de Febrero, defendieron la necesidad de alcanzar el equilibrio fiscal y ser eficientes sin depender del «pescado» que provee el Estado central. A pesar de estas diferencias de enfoque, el evento dejó en claro que la relación entre la Casa Rosada y los municipios ha entrado en una fase de tensión histórica, donde la autonomía municipal se disputa en medio de cuentas en rojo y una obra pública que permanece congelada en todo el territorio nacional.

