La justicia federal dio un golpe de timón definitivo en una de las causas por lavado de activos y evasión más sofisticadas de los últimos años, tras ejecutar cuarenta allanamientos simultáneos que terminaron por exponer el complejo engranaje de fuga de capitales que operó durante las restricciones cambiarias en la Argentina.

La investigación, que se originó en los tribunales de Estados Unidos, revela cómo una red de financieras porteñas y agentes independientes montaron un canal de flujo de dólares en negro que tenía como destino final las cuentas del prestigioso casino Wynn en Las Vegas. Según los expedientes que tramitan bajo el ala del juez Pablo Yadarola y el fiscal Emilio Guerberoff, la maniobra permitía que grandes sumas de divisas salieran del sistema financiero local sin controles de origen para ser «limpiadas» en territorio estadounidense a través de apuestas y giros internacionales no registrados.
En el centro del esquema aparece el nombre de Juan Carlos Palermo, quien ya selló un acuerdo de culpabilidad ante la justicia de California tras admitir su rol como transmisor de dinero sin licencia, una figura que en el sistema financiero norteamericano conlleva severas penas federales. Su hijo, Maximiliano Palermo, también quedó bajo la lupa tras el allanamiento de su financiera ubicada sobre la calle Malabia, señalada como uno de los nodos operativos donde se captaban fondos de clientes de alto patrimonio.

La trama adquiere un tinte cinematográfico al involucrar a figuras del deporte y el periodismo, quienes eran reclutados para viajes de alto perfil a los casinos del desierto de Nevada desde Buenos Aires. Se estima que más de cincuenta personas, entre ellas exjugadores de fútbol de renombre y periodistas deportivos, terminaron atrapados en este circuito, algunos de los cuales enfrentaron detenciones en Miami o quedaron con deudas millonarias en dólares que ahora forman parte del cuerpo probatorio.
El mecanismo de lavado aprovechaba la figura de los «agentes independientes» del casino, quienes coordinaban la recepción de fondos en diversas cuentas de América Latina y Estados Unidos para luego acreditar el dinero en las cuentas internas de los apostadores en el Wynn.

Esta operatoria permitía que el casino recibiera millones de dólares eludiendo las regulaciones antilavado, lo que derivó en una multa histórica de 130 millones de dólares impuesta al establecimiento por el Departamento de Justicia estadounidense.
Mientras tanto, en las oficinas allanadas de la City, los investigadores analizan documentación clave y registros de escuchas telefónicas que prometen ampliar la nómina de imputados, en una causa que une el bajo mundo de las cuevas cambiarias con el glamour de los grandes hoteles internacionales, bajo una carátula que ya incluye los delitos de asociación ilícita, contrabando de divisas y una mega evasión tributaria al fisco nacional.

