El presidente Javier Milei volvió a sacudir el tablero político con declaraciones de alto impacto al asegurar que su administración fue blanco de un intento de desestabilización tras los últimos comicios legislativos. Durante una entrevista concedida al canal de streaming Neura, el mandatario sostuvo que diversos sectores del poder tradicional, entre los que incluyó a empresarios, figuras de la política y, fundamentalmente, a los medios de comunicación, operaron de manera coordinada para forzar su salida del Gobierno.
Milei no dudó en calificar este escenario como un intento de golpe de Estado, argumentando que la complicidad mediática fue el motor principal para generar un clima de desconfianza que terminó impactando de lleno en las variables financieras del país.

Según la visión del jefe de Estado, esta supuesta embestida no solo tuvo un correlato discursivo, sino que se tradujo en un daño económico tangible que afectó la cotización de los bonos argentinos y disparó el riesgo país por encima de los 1.500 puntos.
El Presidente vinculó directamente la agitación en las calles y la «mala intención» de las crónicas periodísticas con una caída en la demanda de dinero, lo que habría provocado un rebrote inflacionario en un momento en que el programa oficial buscaba estabilizar los precios. Para el mandatario, el objetivo de estos sectores era minar la credibilidad del Ministerio de Economía para demostrar que el modelo libertario era impracticable, una tesis que Milei rechaza tajantemente al resaltar la solidez del superávit fiscal alcanzado bajo la gestión de Luis Caputo.

En su intervención, Milei reforzó su narrativa de lucha contra la «casta» al insistir en que la emisión monetaria representa una estafa violenta contra los ciudadanos, ratificando que el Banco Central sigue siendo, a sus ojos, una institución cuya naturaleza es intrínsecamente dañina.
Aunque evitó dar precisiones cronológicas sobre la clausura de la entidad, dejó en claro que la meta de inflación cero es innegociable para su gestión y que cualquier desvío es responsabilidad de quienes buscan perpetuar privilegios mediante la desestabilización.

La denuncia presidencial marca un nuevo pico de tensión en su relación con el periodismo, al que sitúa ya no solo como un opositor ideológico, sino como un actor protagónico en un esquema que, según sus palabras, buscó interrumpir el orden democrático por medios económicos y comunicacionales.

