La maquinaria de recaudación en Argentina acaba de sumar una marcha más agresiva que promete alterar la cadena de pagos y la relación entre proveedores y clientes. En un giro que trasciende el tradicional embargo de cuentas bancarias, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) ha comenzado a implementar con mayor sistematicidad una herramienta procesal poco utilizada hasta ahora: la captura de créditos de terceros.
Esta maniobra consiste en notificar de manera directa a los clientes de un contribuyente con deudas fiscales, exigiéndoles que se abstengan de cancelar sus facturas pendientes y que, en su lugar, depositen esos montos en una cuenta a disposición del juzgado interviniente. Este es otro intento del gobierno de por levantar la recaudación impositiva tras el estancamiento de la economía.

Esta táctica representa un cambio de paradigma en la ejecución fiscal, ya que el fisco ya no espera a que el dinero ingrese al patrimonio del deudor para retenerlo, sino que intercepta el flujo de fondos en su origen comercial. Para las empresas, esto no solo significa un golpe letal a su capital de trabajo y a la liquidez necesaria para la operatoria diaria, sino que también introduce un factor de fricción reputacional innegable.
El cliente, convertido repentinamente en un agente de retención forzoso por orden judicial, se ve envuelto en el entramado legal de su proveedor, lo que suele desgastar los vínculos comerciales y sembrar dudas sobre la solvencia del contratado.

Desde el punto de vista técnico, la medida se apoya en las facultades otorgadas por la Ley de Procedimiento Tributario, que permite solicitar medidas cautelares sobre cualquier bien o derecho del deudor. Sin embargo, la presión se traslada ahora al «eslabón sano» de la cadena: el cliente que recibe el oficio judicial no tiene margen de maniobra, ya que ignorar la orden de retener y depositar en la cuenta del juzgado podría acarrearle responsabilidades legales y multas.
En un escenario donde el embargo de cuentas bancarias a veces resulta infructuoso debido a la falta de saldos o al uso de billeteras virtuales, el fisco ha encontrado en las cuentas a cobrar una cantera de recursos mucho más previsible y directa para garantizar el cobro de las acreencias estatales.

