Las conferencias de prensa de Lionel Scaloni suelen regirse por un manual estricto: el entrenador santafesino rara vez devela el misterio de la formación titular y prefiere jugar al misterio hasta el último minuto. Sin embargo, la presencia en la sala de una leyenda viviente del periodismo deportivo argentino logró quebrar la norma. Ante la primera pregunta formulada por Enrique Macaya Márquez, quien se encuentra cubriendo el Mundial número 18 de su extensa trayectoria, el DT de la Selección Argentina se tomó una licencia inédita, regalando un cruce lleno de complicidad y respeto en las entrañas del Dallas Stadium.

«Lionel Messi irá al banco, pero se lo digo porque es usted», disparó Scaloni con una sonrisa, generando la sorpresa de un auditorio que, a diferencia de jornadas anteriores, lució a la mitad de su capacidad. Con el primer puesto del Grupo J completamente asegurado y la clasificación a la siguiente fase en el bolsillo, el cuerpo técnico decidió que este compromiso ante Jordania sea el escenario ideal para rotar la nómina y otorgarle rodaje a aquellos futbolistas que sumaron menos rodaje en lo que va de la competencia.
De todas formas, la tranquilidad de saberse punteros no dejará a los fanáticos norteamericanos sin ver al astro mundial. El propio Scaloni se encargó de profundizar sobre la planificación física para el capitán de la Selección al aclarar que Messi va a jugar seguramente en el segundo tiempo. Según explicó el estratega, se trata de una decisión consensuada y lógica, orientada fundamentalmente a habilitar espacio para que sus compañeros puedan sumar minutos de competencia formal antes de los cruces de eliminación directa.

El gesto del director técnico no solo expone el clima distendido que se vive en la concentración albiceleste en Texas, sino también el profundo respeto intergeneracional que existe hacia la figura de Macaya Márquez, testigo directo de las páginas más gloriosas del fútbol nacional. Con el misterio resuelto en exclusiva para el histórico comentarista, Argentina se encamina a cerrar la fase de grupos regulando cargas, cuidando a su máxima estrella y dándose el lujo de sonreír en la antesala de los octavos de final.

