El Gobierno nacional debió transparentar un dato que incomoda en los despachos de la Casa Rosada y que echa por tierra la estrategia de defensa que el oficialismo ensayó durante semanas. A través de una respuesta formal a un pedido de acceso a la información pública, la Subsecretaría de Asuntos Presidenciales confirmó que Bettina Angeletti, esposa del actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fue la única familiar directa de un funcionario que formó parte de la comitiva presidencial en los periplos internacionales de Javier Milei.

El documento, tramitado bajo la órbita de la Secretaría General de la Presidencia que conduce Karina Milei, clausuró de manera categórica las versiones que el propio entorno del entonces vocero presidencial hacía circular por los pasillos oficiales. Desde aquellas oficinas se intentaba naturalizar el episodio sugiriendo que las parejas de otros ministros también se subían a los aviones oficiales bajo la misma modalidad. Los registros públicos dicen todo lo contrario: no hubo ningún otro antecedente. Con la obvia excepción de Karina Milei, quien viaja exclusivamente amparada en su rol institucional de Secretaria General, el resto del Gabinete dejó a sus familias en Buenos Aires.
El viaje de Angeletti que desató la polémica se produjo durante una gira por Miami y Nueva York, donde la comitiva se trasladó en el avión presidencial Tango 01. La situación cobró trascendencia pública tras la difusión de una fotografía en la que se la veía junto a la cúpula del poder —el Presidente, su hermana y su propio esposo— visitando la tumba del Rebe de Lubavitch en el cementerio de Queens. Aunque el hecho motivó denuncias por presunto malversación de fondos públicos, el expediente judicial fue rápidamente archivado por la Justicia. En esa instancia, la fiscalía consideró que, al haber ocupado plazas que de todos modos iban vacías en la aeronave del Estado, su presencia no representó una erogación económica adicional para el erario público.
Más allá del caso particular, el informe oficial permite dimensionar la magnitud y la logística de la política exterior del Ejecutivo. Desde el inicio del mandato, el presidente Milei contabiliza un total de 50 vuelos fuera del país, estructurados a lo largo de 38 giras internacionales. En esa agenda, Estados Unidos se consolidó con holgura como el destino predilecto de la administración libertaria, registrando una frecuencia promedio de una visita cada sesenta días.

En términos de financiamiento, la Presidencia le puso un número concreto al costo del «kilometraje» oficial. Para 36 de los viajes detallados, el desembolso total alcanzó la cifra de 1.520 millones de pesos, a los que se sumaron otros 3.5 millones de dólares, contabilizando estrictamente los conceptos de combustibles aeronáuticos y el alquiler de servicios de vuelos privados.
Finalmente, las planillas exponen con claridad quiénes integran la mesa de máxima confianza del jefe de Estado en el plano internacional. Karina Milei encabeza el listado de asistencia con una presencia casi perfecta en 46 vuelos, seguida muy de lejos por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el actual canciller Gerardo Werthein, ambos con 15 traslados, y el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, con 12. Manuel Adorni, en tanto, completó el top 5 acompañando al mandatario en 7 de sus polémicos trayectos al exterior.

