En un giro político largamente reclamado por el sector agroindustrial, el presidente Javier Milei anunció una profunda reforma en el esquema de derechos de exportación que grava a las principales cadenas de cultivos del país. Durante una sorpresiva alocución en el marco de una jornada sectorial, el jefe de Estado confirmó la quita total y la reducción significativa de las alícuotas que pesan sobre el trigo y la cebada, además de trazar un cronograma de rebajas paulatinas para el complejo sojero. La medida oficial procura dar previsibilidad a los productores en el inicio de la campaña fina 2026/2027, un período crítico donde el campo define sus planes de inversión tecnológica y fertilización tras varios ciclos condicionados por la volatilidad cambiaria y las inclemencias climáticas.

El nuevo andamiaje impositivo dispone una eliminación total de las retenciones para la cebada forrajera y una contracción sustancial para el trigo, buscando un impacto directo en los márgenes de rentabilidad de los productores de la región pampeana y el sur bonaerense. Respecto a la soja, el principal motor de ingreso de divisas de la economía argentina, la Casa Rosada optó por un esquema de reducción escalonada mensual que comenzará a regir a partir del próximo trimestre. Desde el Poder Ejecutivo argumentaron que esta flexibilización fiscal, si bien representa un esfuerzo fiscal transitorio para las arcas públicas, se financiará de forma genuina mediante el incremento de la recaudación por otros tributos nacionales, como el Impuesto a las Ganancias, impulsado por el consecuente aumento del volumen de cosecha y exportación.

La reacción de las cámaras arbitrales y de las entidades de la Mesa de Enlace fue de cauteloso optimismo, coincidiendo en que los anuncios modifican favorablemente la ecuación económica de los establecimientos rurales en un momento de deprimidos precios internacionales. Los dirigentes agropecuarios destacaron que la quita de los derechos de exportación constituye el camino indispensable para devolverle competitividad al interior productivo y reactivar los eslabones comerciales vinculados al transporte, la venta de maquinaria y los servicios rurales. No obstante, el sector privado remarcó la importancia de avanzar de forma paralela en la unificación definitiva del mercado de cambios y la remoción de otras trabas burocráticas comerciales para consolidar el proceso de reactivación anunciado por el Gobierno.

