Los peores temores de los investigadores judiciales y de la comunidad de Córdoba terminaron por confirmarse a través de la evidencia científica. El informe preliminar de la autopsia practicada a los restos de Agostina Vega, la adolescente de catorce años asesinada en la capital provincial, aportó precisiones concluyentes sobre la violencia ejercida durante el crimen. De acuerdo con los peritajes del Instituto de Medicina Forense, la menor fue víctima de un ataque sexual antes de morir, y la causa inmediata del deceso se debió a un cuadro de asfixia mecánica por estrangulamiento.
Los especialistas forenses determinaron además que las maniobras de desmembramiento y mutilación corporal se ejecutaron con posterioridad al fallecimiento, confirmando que la intención inequívoca del agresor fue la destrucción de los tejidos biológicos para intentar borrar los rastros del abuso y dificultar la identificación de la víctima en el terreno donde fue ocultada.

La contundencia de los hallazgos médicos y científicos modifica radicalmente el panorama institucional del expediente penal. El fiscal de instrucción Raúl Garzón ya trabaja en la reformulación de los cargos contra Claudio Gabriel Barrelier, quien pasará a enfrentar una acusación formal por abuso sexual con acceso carnal seguido de muerte, en concurso real con femicidio, un encuadre legal que en el código penal argentino contempla como única sanción la pena de prisión perpetua.

La confirmación de la asfixia como mecanismo de muerte desarticula por completo las versiones iniciales y los rumores que el entorno del imputado pretendió instalar respecto a una supuesta descompensación de la menor por consumo de sustancias. Con la certeza científica del calvario padecido por la víctima, los gabinetes tecnológicos de la policía judicial redoblan el análisis de las comunicaciones telefónicas de las horas posteriores al hecho, buscando precisar si existió colaboración activa de terceros en la logística de la ocultación o si Barrelier actuó en absoluta soledad durante toda la secuencia criminal.

