El fútbol suele ser cruel con quienes se quedan en la orilla, pero este ciclo de la selección argentina volvió a demostrar que construyó una lógica propia. Tras caer en una dramática final en tiempo suplementario frente al seleccionado de España en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México 2026, una parte de la delegación albiceleste retornó al país y fue recibida por una multitud golpeada por el resultado, pero profundamente agradecida por el trayecto.

El vuelo AR1971 de Aerolíneas Argentinas tocó suelo en el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini a las 18:19. Con una sensación térmica que rozaba los 7 grados y una lluvia persistente que contrastaba de lleno con la calurosa marea humana del título obtenido en Qatar en diciembre de 2022, el fervor popular volvió a decir presente. A lo largo del trayecto desde la salida VIP hasta el predio de la AFA en Ezeiza, miles de fanáticos se apostaron a los costados de la autopista Ricchieri para alentar al equipo, la que quedó colmada de gente.
Los futbolistas y el cuerpo técnico, encabezados al descender de la nave por el entrenador Lionel Scaloni, el capitán en cancha Nicolás Otamendi y el presidente de la AFA Claudio Tapia, respondieron a la muestra de cariño con un gesto directo: pese al clima hostil, prefirieron subir a un micro descapotable para cantar y saludar a la gente a lo largo del breve recorrido custodiado por un amplio operativo de seguridad. Entre los que integraron la comitiva de regreso estuvieron Emiliano «Dibu» Martínez, Alexis Mac Allister, Leandro Paredes, Gonzalo Montiel y Lisandro Martínez, entre otros jóvenes valores del recambio generacional.
El regreso, sin embargo, no contó con la plantilla completa. Lionel Messi y Rodrigo De Paul no viajaron a la Argentina y volaron directamente desde Nueva York hacia Miami. En tanto, figuras clave de la estructura europea como Enzo Fernández, Julián Álvarez, Lautaro Martínez y Cristian Romero emprendieron viaje rumbo a los países donde compiten con sus respectivos clubes para reincorporarse de cara a la pretemporada.

A través de sus redes sociales, las voces del plantel dejaron en claro el sentido de pertenencia y el dolor por no haber alcanzado la cuarta estrella. Referentes como De Paul e Enzo Fernández volcaron palabras de agradecimiento hacia la hinchada por haber los hecho sentir locales a lo largo de los ocho compromisos disputados en territorio norteamericano, resaltando que la comunión entre el equipo y los argentinos va mucho más allá de levantar un trofeo.
El cierre de esta travesía de más de 50 días de concentración marca la culminación de un ciclo inolvidable para varios de los referentes históricos de la albiceleste. Aunque la cicatriz de la final perdida tardará en cerrar, la imagen de la gente bajo la lluvia en Ezeiza reconfirmó que el reconocimiento al esfuerzo de este grupo trascendió el resultado de un partido.

