La investigación por el brutal femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que conmocionó a la provincia de Córdoba, ingresó en su etapa institucional más determinante. En los Tribunales II de la capital provincial, el fiscal de instrucción Raúl Garzón toma declaración indagatoria presencial a Claudio Gabriel Barrelier (34), el exempleado municipal señalado como el autor material del crimen.
Barrelier llega a esta instancia tras haber recibido el alta en el Hospital Modular del penal de Bouwer, donde permaneció internado bajo estricta observación médica debido a un cuadro de «ideas y pensamientos suicidas», según confirmaron fuentes del Servicio Penitenciario de Córdoba. Con su estado de salud estabilizado, la estrategia judicial de la fiscalía apunta ahora a endurecer de manera drástica la acusación penal.

Aunque la causa se encuentra bajo secreto de sumario, la hipótesis principal del Ministerio Público Fiscal sostiene que el sospechoso engañó a la menor, abusó sexualmente de ella y luego la estranguló para garantizar su impunidad. Ante esta secuencia, el fiscal Garzón analiza incorporar formalmente el agravante de «homicidio criminis causae» (matar para ocultar otro delito preexistente) y «premeditación». Por su parte, el abogado querellante que representa a la familia de la víctima, Carlos Nayi, adelantó que solicitará también la figura de «alevosía», argumentando el estado de total indefensión de la adolescente. De consolidarse estas figuras, el único destino penal posible para el acusado será la prisión perpetua.
El contexto que rodea al principal imputado añade capas de complejidad al caso. De acuerdo con antecedentes judiciales, Barrelier ya arrastraba una denuncia previa por privación ilegítima de la libertad en mayo de 2025, oportunidad en la que una joven logró escapar maniatada de su misma vivienda. Asimismo, se investigan sus aceitados vínculos políticos y sindicales, además de su participación activa en «Los Capangas», una de las facciones de la barra brava del club Instituto de Córdoba.
La ruta del encubrimiento y el cadáver de Agostina Vega
El calendario judicial continuará con las indagatorias a los otros dos detenidos que tiene la causa, imputados por el delito de encubrimiento agravado. Se trata de Osvaldo Miguel Fassetta (47) y Soledad Andreani (43).

Fassetta, quien también integra la barra de Instituto y compartía la vivienda de barrio Cofico —señalada como la escena del crimen cometida entre el 23 y 24 de mayo—, quedó bajo la lupa por severas contradicciones en sus testimonios y por el hallazgo de rastros hemáticos en su habitación. En tanto, Andreani, expareja de Barrelier, está comprometida por ser la propietaria del automóvil Ford Ka negro que, según las cámaras de seguridad y la reconstrucción policial, se utilizó para trasladar el cuerpo desmembrado de Agostina hasta un descampado en Ampliación Ferreyra, donde fue hallado una semana después de su desaparición.
Mientras la trama judicial avanza en la definición de las imputaciones, la familia de la víctima atraviesa horas críticas: el abuelo de Agostina, Miguel Heredia, fue dado de alta tras sufrir afecciones cardíacas por el estrés de la búsqueda, mientras que la madre de la adolescente permanece internada en grave estado debido a una severa descompensación psicológica y física sufrida tras el sepelio de su hija.

