La salida de Manuel Adorni del Gobierno nacional expuso las profundas tensiones internas y el desgaste que arrastraba el corazón de la administración libertaria. Tras confirmarse su renuncia a la Jefatura de Gabinete el último sábado, fuentes oficiales ratificaron que el exvocero presidencial también presentará su dimisión como director titular en YPF. La decisión, que se formalizará en los próximos días, busca desactivar de raíz los cuestionamientos de la oposición y de sectores aliados que veían su permanencia en la petrolera estatal como un inadmisible «premio consuelo».

El alejamiento de Adorni no fue un hecho aislado, sino el desenlace de una acumulación de factores políticos y judiciales. El ahora exfuncionario enfrentaba una fuerte presión por las sucesivas postergaciones de sus informes de gestión ante el Senado, una obligación constitucional que el oficialismo estiraba ante la falta de respuestas claras a las demandas parlamentarias. A este escenario se sumó el malestar de figuras de peso dentro del propio espacio, como la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y, de manera determinante, el avance de una investigación judicial enfocada en su crecimiento patrimonial. Las sospechas sobre viajes de alto costo y la adquisición de propiedades terminaron por dinamitar su sustentabilidad en el cargo.
Ante este vacío de poder, el presidente Javier Milei optó por el pragmatismo y la experiencia política para blindar el organigrama. Diego Santilli, quien se venía desempeñando como ministro del Interior, fue el elegido para suceder a Adorni. La designación comenzó a sellarse este domingo en la Quinta de Olivos, donde el mandatario, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, mantuvo una extensa reunión de trabajo con Santilli para delinear los ejes de la nueva etapa y la botonera de anuncios.

El ascenso de Santilli no solo implica un cambio de nombres, sino una reconfiguración estructural de la botonera estatal. Su llegada a la Jefatura de Gabinete estará acompañada por Ignacio Devitt, actual secretario de Asuntos Estratégicos, quien asumirá como el número dos del área. En este nuevo esquema, el Ministerio del Interior perderá su rango actual y sus funciones de articulación política e institucional con las provincias serán absorbidas directamente por la Jefatura de Gabinete bajo el mando de Devitt, concentrando el control político en un núcleo más compacto y directo.

