El ámbito de la comunicación, la publicidad y el análisis político local asiste a la pérdida de uno de sus nombres más disruptivos. Esta mañana se confirmó el fallecimiento del publicista Ramiro Agulla a los 66 años de edad, un profesional que dejó una huella indeleble en la industria cultural argentina y cuya impronta reconfiguró por completo la manera de comunicar ideas, productos y liderazgos gubernamentales en las últimas décadas.

Junto a su socio estratégico Carlos Baccetti, fundó y consolidó Agulla & Baccetti, firma que se erigió como la usina creativa más vanguardista y exitosa de los años noventa en la región. El tándem revolucionó las tandas comerciales de los medios masivos mediante narrativas que apelaban al humor absurdo, el impacto visual y una profunda sintonía con el habla cotidiana de los argentinos. Entre sus creaciones más celebradas por el gran público e incorporadas definitivamente al imaginario popular se encuentra la campaña institucional «La llama que llama» desarrollada para la firma Telecom, así como el recordado lema «En tu cabeza hay un gol» ideado para la marca Cerveza Quilmes, sumado a recordadas producciones para firmas de la envergadura de YPF, Renault Clio, Hellmann’s y OCA.
No obstante, la trascendencia de Agulla desbordó las fronteras del consumo masivo para consolidar un hito fundacional en la consultoría política moderna del país. En el año 1999, con apenas 35 años, el creativo asumió la dirección de la estrategia comunicacional de la Alianza UCR-Frepaso con el objetivo de encumbrar a Fernando de la Rúa en la Jefatura de Estado. En un contexto social marcado por el desgaste institucional y el inminente fin del menemismo, Agulla diseñó una audaz pieza discursiva estructurada sobre las aparentes debilidades del candidato radical. Así nació el célebre spot publicitario basado en la premisa «Dicen que soy aburrido», en el cual De la Rúa confrontaba directamente la estética de la época pronunciando líneas memorables como «¿Será que no manejo Ferraris?».

La trastienda de aquella mítica campaña revela la naturaleza intuitiva del publicista: el propio Agulla recordó en diversas oportunidades que redactó el borrador del guion de manera solitaria durante un fin de semana en la ciudad uruguaya de Punta del Este. A pesar de los temores e iniciales resistencias expresadas por el entorno tradicional y los asesores históricos del radicalismo, la decisión de emitir la pieza publicitaria resultó en un inmediato suceso de audiencia, logrando humanizar la figura del dirigente y traccionar los consensos necesarios para su consagración en las urnas de aquel año. Con su sorpresiva partida física, se despide un verdadero referente de la comunicación que entendió, antes que nadie, el valor de la audacia en el debate público.

