La investigación por el brutal femicidio de la adolescente Agostina Vega ha provocado una fuerte sacudida en la escena cultural y nocturna de la ciudad de Córdoba. El local Wachitas Bar, reconocido tradicionalmente como un espacio de referencia y punto de encuentro para los amantes del rock local, se encuentra actualmente clausurado de manera preventiva por orden de las autoridades judiciales. El foco de la fiscalía se posó sobre el establecimiento a raíz del estrecho vínculo de Soledad Andreani, quien se desempeñaba públicamente como productora y promotora de los eventos musicales del recinto.

Andreani es la propietaria del automóvil Ford Ka que, de acuerdo con la principal hipótesis de los investigadores, habría sido utilizado por su expareja, Claudio Barrelier, para trasladar el cuerpo de la menor de catorce años hacia un descampado el pasado lunes feriado 25 de mayo, jornada en la que supuestamente el sospechoso le había pedido prestado el vehículo bajo el pretexto de transportar ropa para un familiar.
Ante la gravedad del hecho y las masivas acusaciones de los familiares de la víctima que apuntan a una presunta complicidad, los responsables de la firma comercial emitieron un comunicado oficial para despegar de forma tajante al negocio de la situación judicial de su colaboradora. En el escrito, la administración de Wachitas Bar aclaró que las personas señaladas por la opinión pública no poseen la titularidad ni forman parte de la sociedad propietaria del comercio, remarcando que el bar no tiene injerencia alguna sobre las actividades particulares o relaciones personales de sus empleados fuera del horario laboral.

Asimismo, los titulares enfatizaron su total colaboración con las fuerzas policiales durante las inspecciones realizadas dentro del local, confirmando que las pericias iniciales en las instalaciones arrojaron resultados negativos respecto a elementos vinculados con el caso, una postura defensiva que contrasta con las propias publicaciones pasadas de Andreani en las redes sociales, donde describía al boliche como su proyecto más personal y su única relación tóxica.

