El deporte de alto rendimiento suele otorgar revanchas inmediatas y Los Pumas supieron capitalizar la suya en suelo cuyano. Tras el paso en falso que significó la derrota frente a Escocia en Córdoba por 47-38 en la jornada inaugural, el seleccionado argentino de rugby necesitaba dar una muestra de carácter y consistencia. En el estadio Bicentenario de San Juan, bajo el marco de la segunda fecha del Nations Championship, el conjunto albiceleste derrotó a Gales por 35-21 en un encuentro que combinó ráfagas de rugby de altísimo nivel con la templanza necesaria para superar las contingencias del juego.

El inicio del partido pareció prolongar las dudas de la semana anterior. Apenas transcurridos tres minutos, el seleccionado británico impuso las condiciones de su libreto histórico: line, empuje coordinado a través del maul y el hooker Dewi Lake apoyando el primer try de la tarde, convertido por Sam Costelow. Sin embargo, la respuesta de los dirigidos por Felipe Contepomi fue tan inmediata como voraz. En una transición veloz donde la pelota pasó por las manos de Mateo Carreras y Santiago Carreras, Bautista Delguy habilitó a Joaquín Oviedo, quien corrió debajo de los palos para restablecer la paridad.
A partir de allí, Argentina detectó que las espaldas de la defensa galesa ofrecían facilidades. Sobre el cuarto de hora, una notable apertura hacia el andarivel derecho le permitió a Justo Piccardo definir contra la bandera. Pese a que Gales logró reaccionar rápido con una conquista de Rhys Carre tras jugar un penal con celeridad, el cierre de la primera mitad se tiñó por completo de celeste y blanco. Los Pumas exhibieron su faceta más pragmática; renunciaron a buscar los tres puntos de un penal factible para ir al line-out, decisión que devino en un asedio constante y el posterior try de Marcos Kremer. Minutos después, una triangulación perfecta por la banda izquierda culminó con Santiago Carreras asentando el cuarto try de la tarde. Con el reloj aún en el primer tiempo, el objetivo de máxima estaba cumplido: el punto bonus ya descansaba en el bolsillo argentino.

La segunda mitad propuso un escenario de ajedrez y desgaste físico. Las indisciplinas y las interrupciones forzaron al staff técnico local a reconfigurar la estructura del quince en pleno desarrollo. El capitán Julián Montoya debió abandonar transitoriamente la cancha por un corte profundo en el rostro, ingresando Ignacio Ruiz en su lugar. La posterior lesión del ingresado Tomás Molina obligó a un enroque táctico inédito, con Montoya jugando los minutos finales como ala y Ruiz alternando en la tercera línea.
En medio de esa reorganización forzada, Gales descontó a través de Ben Warren, aprovechando otra de sus armas predilectas desde la hilera fija. No obstante, la solvencia de Los Pumas nunca corrió peligro real, apuntalada además por la puntería milimétrica de Tomás Albornoz, quien completó una efectividad del ciento por ciento en sus envíos a los postes. Joaquín Oviedo, la gran figura del encuentro, se encargó de sellar el resultado definitivo con su segundo try personal.
La victoria en San Juan no solo sirve para maquillar las deudas defensivas expuestas en el debut, sino que dota al ciclo de Contepomi del oxígeno necesario para afrontar el examen más exigente de la ventana. El próximo sábado, en Santiago del Estero, el rival será la siempre física Inglaterra, un desafío que exigirá reducir al mínimo los baches de indisciplina si se pretende consolidar este paso al frente.

