El ecosistema del comercio internacional en la Argentina experimentará una profunda transformación operativa y regulatoria. Mediante el decreto 604/2026, publicado esta madrugada en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo nacional oficializó una serie de medidas destinadas a homogeneizar el régimen de compras al exterior de uso personal y a abrir, por primera vez en décadas, un canal de exportación simplificado para el universo de las pequeñas y medianas empresas (pymes).

La normativa, que lleva las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Diego Santilli y el ministro de Economía Luis Caputo, pone fin a la histórica disparidad entre el sistema postal estatal y los prestadores privados (como DHL o FedEx). A partir de su entrada en vigencia, las importaciones tramitadas a través de Correo Argentino contarán con las mismas condiciones que los couriers privados: la franquicia libre de derechos de importación y tasa estadística se eleva de 50 a 400 dólares por paquete. A cambio de esta sustancial ampliación del monto exento (donde superado el límite solo se pagará el IVA sobre el excedente), el Gobierno unificó y redujo el cupo de operaciones a cinco envíos anuales por persona, reemplazando el esquema previo de doce envíos postales de bajo valor.
Desde la perspectiva del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y el vocero presidencial, Adrián Ravier, esta medida dota de previsibilidad al consumidor final, facilitando las transacciones en plataformas globales como Amazon, Shein o Temu. Además, se introducen mejoras logísticas sustanciales: el operador postal quedará autorizado de manera automática para representar al comprador ante la Aduana y se habilitará el pago de los tributos correspondientes directamente al momento de realizar la compra online. Esto promete agilizar de forma drástica el cuello de botella físico que tradicionalmente caracterizó la llegada de mercadería al país a través del correo oficial.

Sin embargo, las autoridades económicas hicieron especial hincapié en el impacto exportador de la reforma, definiéndolo como la corrección de una anomalía histórica. El decreto reglamenta la exportación postal —prevista en el Código Aduanero pero inactiva en la práctica durante 45 años—, eliminando cualquier tipo de límite de valor para las ventas comerciales enviadas por esta vía. De esta manera, los pequeños emprendedores locales podrán canalizar sus ventas al exterior utilizando el servicio de courier y el correo oficial bajo tarifas reducidas internacionales, permitiendo una inserción directa en el mercado transfronterizo sin la necesidad de afrontar los costos y las estructuras de los despachos aduaneros tradicionales.

