La estrategia del olvido y los perímetros estrictos dentro de las mansiones del poder volvieron a jugar un rol central en los tribunales de Comodoro Py. En esta ocasión, el foco de la Fiscalía estuvo puesto en la declaración testimonial de Milagros Ayelén Escudero, la joven de 27 años que desde 2021 se desempeña como niñera de la hija de Martín Insaurralde y Jésica Cirio. Citada para aportar precisiones arquitectónicas y logísticas sobre los movimientos de la expareja, la empleada optó por un libreto de estricta distancia que terminó por encender las alarmas y despertar profundas sospechas en los investigadores judiciales.

La declaración se enmarca en la causa penal por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de dinero que se inició a fines de 2023, luego de que salieran a la luz las fastuosas vacaciones de Insaurralde en Marbella a bordo del yate «Bandido» junto a la modelo Sofía Clerici. Aquel escándalo —bautizado popularmente como el YateGate— obligó al histórico barón del conurbano a renunciar a la jefatura de Gabinete de la provincia de Buenos Aires y a su candidatura en Lomas de Zamora. Sin embargo, el expediente judicial sumó recientemente un nuevo y explosivo capítulo: la filtración de un video filmado por la propia Cirio que exhibe bolsos, cajas y valijas atiborradas de fajos de dólares ocultos en el interior de un vestidor masculino.
El objetivo prioritario de la Justicia, coordinado por la fiscalía federal a cargo de la recolección de pruebas, consiste en determinar la geolocalización exacta de esa filmación. Los investigadores oscilan entre dos propiedades de alto perfil: la fastuosa residencia del barrio privado Fincas de San Vicente —donde convivió el matrimonio— o el departamento de la conductora ubicado sobre la calle Ortega y Gasset, en el barrio porteño de Belgrano.

Convocada justamente para reconocer si la estética y los objetos del video coincidían con el vestidor de San Vicente, Escudero ensayó una llamativa negativa. Ante las preguntas del auxiliar fiscal Juan Possenti, la joven aseguró bajo juramento que, a pesar de trabajar bajo modalidad de lunes a viernes con la familia y pernoctar allí de forma habitual, jamás pisó la habitación matrimonial ni el vestidor en cuestión. Según consta en las actas del expediente judicial, la testigo justificó su desconocimiento argumentando que sus tareas se circunscribían con exclusividad al cuidado de la menor de edad y que los ambientes habitados por la pareja se encontraban en la planta alta de la propiedad, mientras que el cuarto de la niña se ubicaba en la planta baja.
La tensión en la audiencia escaló cuando la Fiscalía solicitó exhibirle formalmente el material audiovisual a la testigo. Los abogados defensores de Cirio (Claudio Cafferello y Nicolás Urrutia) y de Insaurralde (Nicolás Maciel) opusieron una férrea resistencia técnica argumentando supuestas asimetrías de criterio en comparación con otros testigos previos. Una vez rechazado el planteo defensivo por el juzgado, Escudero observó las imágenes de los millones de dólares en bolsas pero sostuvo de forma categórica que no reconocía las gorras, prendas de vestir ni la valija que se visualizaban en la pantalla.
El testimonio pareció demasiado aséptico para los funcionarios judiciales, quienes sospechan que la estructura interna de la casa de San Vicente pudo haber sufrido modificaciones edilicias posteriores para evitar su identificación. La aparente reticencia de la empleada llevó al auxiliar fiscal a indagar si había recibido llamados o instrucciones previas a la audiencia para condicionar sus respuestas. Aunque la defensa bloqueó la pregunta por considerarla «capciosa», la niñera negó haber sufrido hostigamientos o amenazas directas antes de ingresar al recinto.

Mientras el entorno íntimo ensaya muros de contención testimoniales, la causa avanza en el plano pericial técnico. Durante las últimas semanas, la Justicia ordenó inspecciones oculares exhaustivas con registros fotográficos en ambas locaciones inmobiliarias y dispuso la apertura y el peritaje técnico sobre las comunicaciones del teléfono celular de Jésica Cirio. El misterio sobre el origen y el destino final de las bolsas de dinero continúa abierto, blindado provisoriamente por el conveniente hermetismo de quienes habitaban las sombras del poder.

