El Gobierno nacional debió ratificar de forma categórica la continuidad de su política monetaria y cambiaria tras una controvertida declaración del vocero presidencial, Adrián Ravier. Durante una intervención en el programa La Misa —transmitido por el canal de streaming oficialista Carajo y conducido por Daniel Parisini—, el funcionario catalogó como «una posibilidad» que la cotización del dólar oscilara entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses, lo que implicaría una devaluación de hasta el 20%.

La afirmación provocó una inmediata reacción en las altas esferas del Poder Ejecutivo. Fuentes autorizadas de la Casa Rosada desautorizaron los dichos del portavoz al señalar tajantemente que «Ravier se equivocó» y que una corrección de ese tenor «está descartada y no forma parte de la planificación». Para contener el impacto en los mercados, desde el oficialismo respaldaron el rumbo actual destacando el nivel de compras de dólares ejecutadas por el Banco Central en las últimas jornadas operativas.
El episodio suma tensión a la gestión del portavoz, quien asumió el cargo en reemplazo de Manuel Adorni. Ravier —economista especializado en teoría monetaria y ex diputado nacional por La Libertad Avanza— venía acumulando cuestionamientos internos por deslices comunicacionales previos, aunque en Balcarce 50 reconocen que este traspié reviste mayor gravedad por impactar de lleno en el frente macroeconómico, el área de mayor sensibilidad para el presidente Javier Milei.

Pese al ruido generado durante la jornada financiera, en la que la cotización minorista oficial registró un leve avance diario del 0,3% para ubicarse en la zona de los $1.515-$1.520, en el entorno presidencial descartaron cambios inmediatos en la estructura de vocería, aunque remarcaron la necesidad de extremar la precisión en los mensajes referidos a la variable cambiaria.

