La Unión Cívica Radical transita un proceso de profunda reconfiguración interna y su epicentro político se ha trasladado al corazón de la Capital Federal. Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza y uno de los referentes territoriales con mayor peso específico en el interior del país, ha decidido desembarcar de forma directa en la Ciudad de Buenos Aires. Su objetivo fundamental es claro y desafiante: disputar el control de la UCR porteña, un territorio que durante los últimos años ha funcionado bajo la hegemonía casi exclusiva del senador nacional y actual líder de Evolución Radical, Martín Lousteau.

Este movimiento expone de manera abierta las diferencias de visión estratégica que arrastran los principales caciques del partido. Mientras que el ala liderada por Cornejo y otros gobernadores de la UCR aboga por un perfil de acuerdos, consensos institucionales y puentes con sectores del centroderecha de corte republicano, la conducción referenciada en Lousteau y su histórico armador, Emiliano Yacobitti, mantiene una postura de férrea oposición a los lineamientos fiscales y las políticas del gobierno central.

El desembarco de Cornejo no representa simplemente un reclamo de horizontalidad, sino un armado político concreto y metódico en la geografía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Esta aproximación busca nuclear a los sectores internos de la UCR porteña que se sienten incómodos con la actual conducción y que ven con preocupación el aislamiento del distrito respecto a las realidades administrativas y electorales que afrontan las provincias gobernadas por el radicalismo.
El trasfondo de esta contienda es estrictamente estratégico y apunta a la conformación de las futuras plataformas nacionales de la UCR. La disputa por el control de la personería legal, el sello partidario en la Capital y la influencia en la Convención Nacional representan la llave para definir si el radicalismo de los próximos años se recostará en un rol de oposición nítida o si buscará reinsertarse en un bloque de coalición de centroderecha moderno junto con sectores aliados, un dilema histórico que ha fracturado votaciones clave tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la Nación.
Pero también, Cornejo busca ser candidato a vicepresidente junto con Javier Milei en 2027, por eso ordena la tropa radical ahora. Además, ha tenido suerte, dos potenciales competidores salieron de carrera. Uno era Manuel Adorni, una cosa es sostenerlo por ahora en el gabinete y otra que vaya en una fórmula presidencial, la otra era Patricia Bullrich, quien ya arrancó su carrera para ser candidata a Jefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Además Cornejo, puede ofrecerle a Milei, que el libertario Luis Petri, sea el candidato a gobernador en Mendoza.

