El entramado comercial de Santa Rosa atraviesa una de las coyunturas más críticas de los últimos años. De acuerdo con el último informe de coyuntura elaborado por la Cámara de Comercio, Industria y Producción de La Pampa (CACIP), los pequeños comercios de la capital provincial se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema debido a la persistente contracción del consumo masivo, un fenómeno que golpea con especial dureza a los negocios de cercanía y de gestión familiar. El diagnóstico sectorial advierte que el margen de rentabilidad se ha reducido a niveles mínimos, poniendo en jaque la continuidad operativa de cientos de locales que no logran absorber los incrementos en sus costos fijos.

El principal factor que explica este escenario es el severo deterioro del poder adquisitivo de los asalariados y jubilados pampeanos. Con ingresos que corren por detrás de la inflación acumulada, las familias han modificado drásticamente sus hábitos de compra, priorizando de manera casi exclusiva la adquisición de alimentos básicos y segundas marcas, y postergando el consumo de indumentaria, calzado, artículos para el hogar y bienes considerados prescindibles. Esto se debe al ajuste que realizó el gobierno de Javier Milei.
Desde la CACIP señalaron que la caída de las ventas en volumen físico promedió las dos cifras en los primeros meses del año, afectando de manera transversal tanto a las zonas céntricas como a los centros comerciales de los barrios periféricos santarroseños.

A la preocupante caída en los niveles de facturación se le suma un combo de costos operativos en ascenso que asfixia financieramente a los comerciantes. Las recientes actualizaciones en las tarifas de los servicios públicos —fundamentalmente la energía eléctrica, un insumo crítico para la conservación de mercadería y la climatización de locales— impactaron con fuerza en las planillas de gastos del sector. Asimismo, los nuevos valores de los alquileres comerciales en Santa Rosa, bajo un marco de desregulación contractual, y la presión impositiva asociada a las tasas municipales de seguridad e higiene terminan por configurar una ecuación económica inviable para el pequeño cuentapropista.
La mayor preocupación de las autoridades empresariales y los gremios mercantiles radica en el impacto que esta recesión prolongada tiene sobre el mercado de trabajo local. Ante la imposibilidad de sostener las estructuras vigentes, muchos comerciantes han comenzado a reducir personal, achicar horarios de atención o, en los casos más complejos, optar por el cierre definitivo de sus persianas para migrar hacia la informalidad o el comercio electrónico informal. El sector advierte que, de no mediar una recomposición real del salario que estimule el consumo interno o líneas de financiamiento blando a nivel provincial para sostener el capital de trabajo, el panorama para el segundo semestre de 2026 anticipa una mayor concentración del mercado y la pérdida de puestos laborales genuinos en el sector privado pampeano.

