La angustia e incertidumbre crecen en la Colonia Rural Nueva Esperanza tras cumplirse más de dos semanas sin noticias sobre el paradero de Manlio Martínez. El hombre, de 35 años, desapareció la noche del pasado 29 de abril tras dirigirse al basural de Neuquén para buscar alimento para sus animales. Desde entonces, su esposa, Noelia Cortés, encabeza una desesperada recorrida por comisarías y fiscalías exigiendo respuestas.

La noche de la desaparición
Según el relato de su pareja, Martínez salió de su vivienda alrededor de las 23, dejando su teléfono celular cargando en el domicilio. Era una actividad habitual para él, aunque los horarios solían variar. Desde ese momento, no se volvió a saber de él.
Con el paso de los días y los testimonios recolectados por los propios allegados, la principal hipótesis familiar apunta a un trágico accidente dentro del predio de disposición de residuos.
“Todo lo que averiguamos es que estaba muy ebrio ese día. El chico que lo vio dentro del predio dijo que estaba solo”, explicó Noelia al ser consultada por el medio LM Neuquén.
Ante este panorama, la familia teme que Martínez se haya quedado dormido en una zona de descarga y fuera embestido o cubierto de manera accidental. “Nosotros sospechamos que lo pudo pisar la máquina y que lo taparon con basura”, sostuvo la mujer.
Fuertes críticas a la investigación judicial
La familia cuestionó con dureza el accionar de la Fiscalía y la Policía de Neuquén, denunciando que durante semanas se negaron a realizar una búsqueda exhaustiva en el sector señalado por los testigos. De acuerdo con los allegados, el personal que trabaja en el basural confirmó que las autoridades sólo realizaban inspecciones superficiales «por las orillas».
La falta de respuestas derivó en protestas y en un corte total en el acceso al basural por parte de familiares y vecinos.

En ese contexto, Cortés denunció haber recibido una respuesta devastadora por parte de una empleada judicial, quien le habría manifestado que «si la máquina lo había pisado, ya no estaban ni los huesos».
Tras el incremento de la tensión y los reclamos públicos, las autoridades judiciales notificaron este viernes a la familia que finalmente se iniciarán las tareas operativas de remoción de residuos con maquinaria pesada en el área específica donde Martínez fue visto por última vez.
Un hogar desprotegido
Martínez y Cortés tienen tres hijos pequeños, de 8, 6 y 4 años. El hombre era el único sostén económico del hogar a través de la realización de trabajos informales y changas.
Su esposa descartó por completo cualquier hipótesis de abandono de hogar por propia voluntad: “Por más ebrio que estuviera, él siempre volvía”, concluyó.

