La recesión económica y la acumulación de deudas impositivas colocaron al comercio minorista y de servicios al borde del colapso. Ante un panorama de asfixia financiera, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) envió una carta formal de carácter urgente al ministro de Economía, Luis Caputo, solicitando la suspensión inmediata y por un plazo de 180 días de los embargos y ejecuciones fiscales dictados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA, ex AFIP) contra las pequeñas y medianas empresas.

La entidad que preside Natalio Mario Grinman fundamentó el reclamo en la brusca caída de las ventas y la imposibilidad real de los comerciantes para hacer frente a las obligaciones fiscales corrientes y atrasadas. Según la CAC, el entramado comercial del país se encuentra en un «punto irreversible», donde la aplicación automática de medidas cautelares y el congelamiento de cuentas bancarias por parte del organismo recaudador no hacen más que empujar a las empresas viables hacia la quiebra definitiva, destruyendo puestos de trabajo en un sector clave para el empleo privado.
El pedido de la cámara empresaria apunta a replicar los esquemas de alivio fiscal que se implementaron en crisis previas, otorgando un puente de tiempo para que las pymes puedan regularizar su situación sin perder la liquidez necesaria para pagar salarios y mantener operativas sus estructuras. Desde el sector comercial advierten que, lejos de mejorar la recaudación del Estado, la agresividad de los embargos en este contexto recesivo termina anulando la capacidad productiva de los contribuyentes, generando un efecto bumerán sobre los ingresos públicos.

La presión de la CAC se suma a la preocupación generalizada del sector pyme, afectado por el desplome del consumo interno y el aumento de los costos fijos por el plan económico que lidera el presidente Javier Milei. Aunque desde el Palacio de Hacienda han manifestado en reiteradas oportunidades la intención de avanzar hacia una baja general de la presión impositiva, la urgencia de las cámaras sectoriales refleja que los plazos de la macroeconomía oficial chocan de frente con la delicada subsistencia diaria de los comercios de barrio y las medianas empresas de todo el país.

