El mapa de conectividad aérea de la provincia de La Pampa sufrió un revés significativo esta semana con la decisión de la empresa American Jet de interrumpir sus vuelos hacia General Pico. La medida, que impacta directamente en el sector productivo y corporativo del norte pampeano, responde a una realidad comercial ineludible: los niveles de ocupación de las aeronaves se mantuvieron sistemáticamente por debajo del punto de equilibrio necesario para sostener los costos operativos. Tras meses de monitorear el flujo de pasajeros, la firma determinó que la ruta directa con Buenos Aires no resulta sustentable bajo las condiciones actuales de mercado.

Lejos de ser un cierre definitivo, la suspensión ha abierto una instancia de reconfiguración logística. La gerencia de la aerolínea se encuentra evaluando la posibilidad de transformar el servicio en una ruta compartida que integre a la capital provincial en el itinerario.

Bajo este nuevo esquema, los vuelos realizarían una escala técnica y comercial en el aeropuerto de Santa Rosa antes de continuar hacia General Pico, permitiendo unificar la demanda de ambas ciudades en una sola operación. Esta estrategia busca optimizar la carga de las aeronaves y diluir los gastos de operación, ofreciendo una solución que mantenga el vínculo aéreo sin las pérdidas financieras que representaba el vuelo exclusivo a la ciudad norteña.
El cese de actividades ha generado preocupación en las cámaras empresariales locales, que consideran al servicio aéreo una herramienta estratégica para el desarrollo regional y la vinculación con los centros de decisión del país.

Si bien la alternativa de la escala en Santa Rosa surge como una salida lógica, su implementación dependerá de la factibilidad técnica de los horarios y de los acuerdos comerciales que se alcancen en las próximas semanas. Mientras tanto, General Pico aguarda definiciones en tierra, con la expectativa de que el nuevo plan de vuelo logre reactivar una pista que, por el momento, ha quedado en silencio por falta de viajeros.

