El aula del IPEM 169 «Rafael Escuti» en la ciudad de Córdoba guarda hoy un vacío imposible de llenar. En medio del dolor y la consternación que atraviesan a la comunidad educativa, Ramiro, el profesor de Música de Agostina Vega, decidió compartir un fragmento de la intimidad escolar que pinta de cuerpo entero las ilusiones de la adolescente de 14 años. Se trata de una ficha de presentación titulada «Guía personal», completada por la propia Agostina al inicio del ciclo lectivo. En esa hoja manuscrita, con la sencillez de su edad, la joven detallaba que su color favorito era el celeste, que disfrutaba comer asado, mirar películas animadas y que tenía el hobby de hacer pestañas. Sin embargo, lo que más conmovió a sus docentes y compañeros fue el apartado final donde se le consultaba por sus metas: allí, con absoluta claridad, Agostina escribió que sus mayores deseos eran pasar de año y estudiar para ser psicóloga.

Ese proyecto de vida se vio trágicamente interrumpido. La reconstrucción del caso determinó que la menor desapareció el sábado 23 de mayo de 2026, luego de abordar un automóvil para encontrarse con Claudio Barrelier, un hombre que se convirtió en el principal investigado de la causa. Tras una angustiante semana de búsqueda que movilizó a sus familiares, los peores temores se confirmaron cuando sus restos fueron localizados en un descampado de la zona de Ampliación Ferreyra. Los informes preliminares de la autopsia arrojaron luz sobre el horror al confirmar que la adolescente fue víctima de abuso sexual y falleció por asfixia por ahorcamiento.

Ante la contundencia de las pruebas recolectadas, el fiscal a cargo de la instrucción, Raúl Garzón, resolvió agravar la situación del único detenido. Barrelier pasó a estar imputado bajo la figura de femicidio, una calificación legal que en el sistema penal argentino prevé la pena de prisión perpetua. Mientras la justicia avanza para esclarecer los últimos momentos de la víctima y determinar las responsabilidades correspondientes, las palabras manuscritas de Agostina permanecen como un doloroso testimonio de las vidas y los futuros que la violencia machista sigue arrebatando.

