En un contexto donde la energía se consolida como el principal motor de la economía argentina, la provincia de Neuquén volvió a marcar un hito. Según los últimos datos oficiales del Ministerio de Energía, la producción de crudo en la formación Vaca Muerta superó los 400.000 barriles diarios, una cifra inédita que posiciona a la provincia como el corazón energético del país.
El salto exportador y el rol de la infraestructura
Este incremento no es casual. El récord actual está directamente relacionado con la puesta en marcha de obras de infraestructura clave, como el Oleoducto Vaca Muerta Norte, que ha permitido ampliar significativamente la capacidad de transporte hacia las refinerías y los puntos de exportación.

Actualmente, Neuquén ya aporta más del 50% de la producción total de petróleo de Argentina. Este crecimiento sostenido no solo garantiza el autoabastecimiento interno, sino que genera un flujo de divisas fundamental para las reservas del Banco Central a través de las ventas al exterior.
La eficiencia de las operadoras
El hito de los 400.000 barriles refleja también una mejora en la eficiencia operativa de las empresas que actúan en la cuenca. La reducción de los tiempos de perforación y el aumento en la longitud de las ramas laterales de los pozos han permitido extraer más recurso con costos más competitivos, atrayendo nuevas inversiones a pesar de la volatilidad económica nacional.

El desafío: infraestructura y realidad local
Sin embargo, el éxito productivo trae consigo desafíos logísticos. El aumento del tráfico de carga pesada ha puesto en jaque el estado de las rutas provinciales, como la 22 y la 7, lo que ha llevado al Ejecutivo neuquino a evaluar la declaración de una emergencia vial para acelerar las reparaciones necesarias.
Asimismo, desde diversos sectores sociales se reclama que este superávit de regalías petroleras se traduzca en mejoras directas para la infraestructura básica de la provincia, especialmente en áreas sensibles como la educación y la salud.

