La gestión de Javier Milei ha logrado sostenerse sobre una polarización que, lejos de disiparse, parece ser su hábitat natural. Sin embargo, este escenario de confrontación constante convive con una fragmentación en la oposición que intenta reordenarse frente a un Gobierno que, pese a sus triunfos retóricos, exhibe dificultades para generar consensos legislativos y una gestión territorial estable sin la asistencia de los mandatarios provinciales.
En este contexto, el peronismo atraviesa una etapa de reconfiguración intensa, marcada por movimientos estratégicos y figuras que buscan heredar el liderazgo opositor:
El factor Kicillof y la expansión territorial
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se perfila como un armador central con la intención de reclutar en un solo frente electoral a todos los sectores de centro que se oponen a Milei, incluso aquellos por fuera del partido. No obstante, el desafío para Kicillof no es menor: en el seno del PJ advierten que deberá ampliar su mirada más allá del territorio bonaerense si pretende imponerse en una eventual PASO nacional.

El mapa de los gobernadores y la «avenida del centro»
La dinámica de las provincias muestra un escenario de lealtades fluidas y nuevas apuestas. Natalia de la Sota ha formalizado su ruptura con el «cordobesismo» tradicional para lanzar «Defendamos Córdoba», un espacio que busca proyectarla como una renovación del peronismo no kirchnerista. Su estrategia es la diferenciación total: votó sistemáticamente en contra de Milei y se distancia de Schiaretti, a quien cuestiona por su cercanía con el oficialismo.
Por otra parte, dirigentes como Miguel Pichetto, Nicolás Massot y Emilio Monzó mantienen conversaciones con gobernadores y referentes de peso como Sergio Massa y Cristina Kirchner para estructurar un frente lo más amplio posible.

En este armado podrían confluir desde gobernadores hoy cercanos al Ejecutivo, como Raúl Jalil (Catamarca) u Osvaldo Jaldo (Tucumán), hasta figuras con posiciones más oscilantes como Gustavo Sáenz (Salta) o Claudio Vidal (Santa Cruz).
Nombres propios para una interna de alto voltaje
La danza de nombres para una primaria nacional incluye a figuras del PJ histórico y mandatarios provinciales con peso propio. Además de Kicillof, se barajan las precandidaturas de Ricardo Quintela (La Rioja), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Sergio Uñac (Senador nacional por San Juan) y Martín Llaryora, cuya figura sintetiza las tensiones actuales: la duda entre la construcción propia o la alianza amplia, y la moderación frente a la competencia interna.

Hasta el momento, la única certeza en el tablero político es la falta de un espacio competitivo totalmente ordenado. Mientras el peronismo define si apuesta por la pureza ideológica o la apertura pragmática, el oficialismo sigue capitalizando la falta de una alternativa unificada.

