La comercialización de carne de burro en la provincia de Chubut superó todas las expectativas iniciales de sus propios vendedores e impulsores de esta iniciativa que generó polémica y abrió debates en el país entero. En una experiencia piloto que generó un interés inesperado en el mercado local, el stock previsto para ser vendido durante una semana se agotó en apenas en un día y medio.
El proyecto, bautizado como “Burros Patagones”, tiene como objetivo posicionar a este animal como una alternativa de consumo más económica frente a los cortes vacunos y ovinos tradicionales, ofreciendo una opción distinta en medio de la situación económica actual.
La iniciativa, encabezada por el productor rural Julio Cittadini, surgió como una respuesta directa a la profunda crisis productiva que atraviesa la Patagonia. Según explicó el productor, el proyecto busca paliar el impacto del abandono de extensas superficies de campo, consecuencia de la caída de la actividad ovina y las complicaciones naturales para la cría de ganado bovino en la región. En ese contexto, la producción de burros emerge como una alternativa viable para mantener la actividad económica y la productividad en tierras de condiciones adversas.

Para llevar a cabo este proyecto, se establecieron estrictos controles sanitarios con el respaldo de organismos nacionales como el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), además de la intervención del Ministerio de Producción y autoridades locales.
La venta se habilitó de manera controlada en una carnicería de la ciudad de Trelew, donde la recepción del público resultó sorprendente. Según indicaron los responsables del proyecto, los clientes no solo mostraron aceptación, sino que manifestaron un marcado interés por repetir la compra.
Pese a la repercusión favorable en el mercado local, el fenómeno ha encendido un intenso debate normativo. Actualmente, la carne de burro no se encuentra contemplada en el Código Alimentario Argentino, lo que implica que su comercialización está prohibida a nivel nacional, más allá de la autorización excepcional y experimental otorgada en Chubut para evaluar su viabilidad. Especialistas del sector han remarcado que, para que el producto alcance una formalización definitiva, deberá cumplir con requisitos de fiscalización rigurosos y ser integrado a la legislación vigente.
Por el momento, este caso refleja tanto la compleja coyuntura que vive la ganadería argentina como la búsqueda de nuevas alternativas de consumo en el país.

