El cierre del Mundial 2026 dejó un sabor amargo en la delegación argentina, pero también un firme mensaje de orgullo institucional. Minutos después de consumarse la derrota por 1-0 en el tiempo suplementario, el entrenador Lionel Scaloni ofreció sus primeras conclusiones sobre el campo de juego del MetLife Stadium, mostrando una mezcla de tristeza por el resultado y un profundo reconocimiento hacia sus dirigidos por el esfuerzo realizado bajo condiciones adversas.
Lejos de buscar excusas en las contingencias del encuentro, el director técnico santafesino asumió con hidalguía el desenlace del partido y admitió que el seleccionado conducido por Luis de la Fuente mostró un nivel superior durante los 120 minutos de juego. «Siento tristeza, pero sabiendo que hemos dejado todo. Ellos han sido mejores. El partido lo perdimos y asumimos las cosas», analizó con serenidad, al tiempo que enfatizó la importancia de mantener la grandeza deportiva tanto en los momentos de éxito como en las derrotas.
Uno de los ejes centrales de la declaración del DT fue la necesidad de poner en perspectiva los logros de este proceso, instando a la opinión pública y a los aficionados a otorgarle una validez significativa al subcampeonato obtenido. Scaloni remarcó la enorme complejidad logística y futbolística que implica clasificar a la instancia decisiva de una Copa del Mundo de manera consecutiva. «Es muy difícil reprochar algo, es muy difícil llegar hasta acá. Yo sí que me acuerdo de los segundos, porque cuesta un montón», subrayó en sus declaraciones.
Finalmente, el entrenador concluyó su intervención con un mensaje constructivo orientado al futuro del proyecto deportivo y al impacto social del equipo en el país. Con la mirada puesta en la reconstrucción del plantel tras el cierre de este ciclo, Scaloni ponderó la actitud de los jugadores como un espejo para la sociedad argentina. «Agradecimiento eterno a estos chicos que nos han dado otra final del mundo. Dejar todo como lo dejaron hoy es un gran ejemplo para nuestra gente y para nuestro país. Se pierde y hay que levantarse otra vez», sentenció antes de retirarse a los vestuarios. Llorando, dejó abierta la posibilidad de que no seguirá al frente del seleccionado.

