A pocas horas del partido más esperado del año, la antesala de la gran final de la Copa del Mundo se encendió en Nueva York con declaraciones de fuerte impacto. Lionel Scaloni se presentó ante una multitudinaria concurrencia de medios internacionales en el Javits Center de Manhattan y no ocultó su descontento con la organización del certamen. En una conferencia de prensa marcada por la alta expectativa, el director técnico del combinado nacional cuestionó abiertamente las obligaciones impuestas por la FIFA que alteraron los planes de trabajo del cuerpo técnico en la cuenta regresiva, obligando a reconfigurar la agenda de los futbolistas y a priorizar la recuperación física por sobre el rodaje táctico en el campo de juego.

El principal foco de preocupación radica en el desgaste y las averías físicas que arrastra la delegación albiceleste. El estratega advirtió que varios integrantes del plantel no se encuentran en su plenitud de condiciones, por lo cual la práctica definitiva previa al cruce del domingo se transformará en el examen crucial para determinar la alineación titular que buscará retener la corona mundial en el MetLife Stadium. Las exigencias promocionales y los cronogramas rígidos de entrenamientos pautados por el ente rector del fútbol generaron el malestar explícito del seleccionador, quien remarcó que las decisiones forzadas en los horarios de las prácticas los obligaron a modificar los planes ideales y a centrarse casi con exclusividad en el descanso reactivo de sus dirigidos.

Pese a los contratiempos logísticos, el conductor del equipo se tomó el tiempo para rescatar el valor simbólico de lo que representa disputar este trofeo de máximo nivel ante España, un rival al que catalogó con rasgos futbolísticos muy similares en cuanto al protagonismo mediante la posesión del balón. Scaloni apeló a la emoción al describir la comunión que este ciclo logró cimentar en la sociedad civil y remarcó la importancia de dejar una huella colectiva que trascienda las rivalidades históricas de los clubes domésticos de la Argentina. Mientras se barajan opciones nominales de recambio en la estructura del once inicial, el reencuentro afectivo con Luis de la Fuente en los pasillos del complejo corporativo expuso la gran sintonía y el respeto profesional que existe entre ambos conductores antes de que empiece a rodar la pelota bajo el arbitraje del esloveno Slavko Vincic.

